
La oposición iraní quiere un cambio total en el país, la caída del régimen y el apoyo de la UE, y avisa de que la diplomacia no sirve, en plena guerra en Oriente Medio. Así lo expresó en una conferencia de prensa celebrada en Bruselas este miércoles Mohammad Mohaddessin, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), lanzó una severa advertencia a la comunidad internacional. En la víspera de la cumbre del Consejo Europeo que se celebra este jueves en la capital comunitaria, Mohaddessin denunció que la política de “apaciguamiento” mantenida durante cuatro décadas ha permitido al régimen alcanzar un punto de peligrosidad sin precedentes.
El representante de la resistencia subrayó que esta estrategia diplomática, basada en concesiones y negociaciones, ha actuado como un “salvavidas” para una dictadura que consideran incapaz de reformarse. Según Mohaddessin, nutrir al régimen iraní es comparable a “criar una serpiente”, una práctica que, según su exposición, inevitablemente desemboca en un conflicto bélico que Europa aún intenta evitar mediante tácticas que el CNRI califica de fallidas. Los líderes de la UE han insistido estos días en la vía de las negociaciones, pero para el CNRI ese no es el camino para hacer frente a los ayatolás.
La crisis interna se ha agudizado con la reciente transformación del sistema político en lo que la resistencia denomina una “monarquía clerical hereditaria”. El nombramiento de Mojtaba Jamenei como Líder Supremo, sucediendo a su padre, ha revelado una base de poder cada vez más estrecha y frágil, habiendo contado con el apoyo de menos de la mitad de los miembros de la Asamblea de Expertos durante su designación.

Este nuevo liderazgo mantiene un control férreo sobre la economía nacional, gestionando el 60% de la riqueza de Irán a través de cuatro grandes conglomerados exentos de impuestos, como Setad y la Fundación Mostazafan. Mojtaba Jamenei, quien ya controla activos que superan el billón de dólares, ha respondido a la inestabilidad interna con amenazas de cerrar el Estrecho de Ormuz y expandir el uso de grupos terroristas aliados en la región.
No obstante, el CNRI asegura que la sociedad iraní se encuentra en un “estado explosivo” que se ha intensificado tras el levantamiento popular de enero. El régimen, consciente de esta vulnerabilidad, buscaría prolongar los conflictos externos para evitar que la presión social interna desemboque en un derrocamiento liderado por fuerzas organizadas dentro del país.
En el centro de esta insurgencia se encuentran las Unidades de Resistencia del MEK, que han evolucionado hacia un ejército de liberación con presencia en las 31 provincias de Irán, según han explicado los opositores. Un hito significativo de esta lucha fue la operación del 23 de febrero, en la que 250 combatientes atacaron el complejo de Alí Jamenei en Teherán, el lugar más protegido del país, resultando en bajas significativas para ambas partes.
La actividad de la resistencia no ha cesado; solo durante el mes de marzo de 2026 se han registrado decenas de operaciones contra instituciones represivas como el CGRI y el Basij. Entre ellas destaca el ataque a la oficina del gobernador en Ahvaz el pasado 16 de marzo, realizado en respuesta a la tortura y ejecución de prisioneros políticos en la región de Juzestán.
Frente a este escenario, el CNRI ha propuesto la formación de un gobierno provisional basado en el Plan de Diez Puntos de Maryam Rajavi -la líder del movimiento, exiliada en París-, con el objetivo de transferir la soberanía al pueblo en un plazo de seis meses tras la caída del régimen. Esta alternativa política rechaza tanto la dictadura religiosa actual como cualquier retorno a la monarquía del pasado, bajo el lema: “Abajo el opresor, ya sea el Shah o el Líder Supremo”.
Finalmente, Mohaddessin instó a los gobiernos europeos a reconocer oficialmente este gobierno provisional y el derecho del pueblo iraní a la resistencia contra el CGRI. La petición incluye medidas drásticas como el cierre de las embajadas del régimen y el procesamiento de sus líderes por crímenes contra la humanidad y genocidio bajo la jurisdicción universal.


