#Mundo:la historia del inglés defensor del catolicismo que inspiró ‘V de Vendetta’ y Anonymous #FVDigital

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Inglaterra estuvo cerca de volver a ser católica en el inicio del siglo XVII. Eso es lo que intentó Guy Fawkes, uno de los participantes en la llamada Conspiración de la pólvora de 1605. Aquel intento de llevarse por delante al rey Jacobo y restaurar el catolicismo fracasó y a él le costó la vida. Este 31 de enero se cumplen 420 años de la muerte de aquel que, junto a otros, quiso acabar con la “infiel” monarquía anglicana.  

Guy Fawkes nació en York el 13 de abril de 1570. Era católico y como tal acabó haciéndose llamar Guido, el nombre latino que adoptó. Fue uno de los cabecillas de aquel grupo de católicos ingleses que, descontentos con Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra por no restaurar el catolicismo, atentaron contra el monarca. 

La Conspiración de la pólvora intentó asesinar al rey y volar la Cámara de los Lores durante la ceremonia de apertura del Parlamento el 5 de noviembre de 1605, mientras el rey y muchos otros miembros importantes de la aristocracia y la nobleza estuvieran dentro. El líder de aquellos ofendidos católicos ingleses era Robert Catesby.

Sin embargo, el conspirador que ha quedado más estrechamente asociado con la conspiración en la imaginación popular ha sido Guy Fawkes, a quien se le había asignado la tarea de encender la mecha de los explosivos. Y es así que cada 5 de noviembre, Reino Unido conmemora su noche, la Noche de Guy Fawkes.

Fue un muy serio capítulo de la historia de Inglaterra, pero desde hace años es una fiesta. Se prenden hogueras, se queman efigies de Fawkes y se lanzan fuegos artificiales para conmemorar el fracaso de la conspiración contra el Parlamento de Westminster y el rey. Por eso la celebración también recibe los nombres de Noche de las Hogueras (Bonfire Night) o Noche de los Fuegos Artificiales (Fireworks Night). 

En Valladolid, en 1603

Fawkes era católico y soldado, y más que por su país luchaba por su fe. En 1591 marchó para combatir en la guerra de los Ochenta Años a favor del bando católico junto al ejército español contra las recién creadas Provincias Unidas de los Países Bajos. Combatió en el asedio de Calais en 1596 y en 1603 fue recomendado para el ascenso a capitán.

Tan importante era para él la defensa de su fe católica que ese mismo año llegó a viajar a España, concretamente a Valladolid, donde estaba entonces la corte de Felipe III. Buscó allí apoyos para una rebelión católica en Inglaterra, pero sin éxito. El hijo de Felipe II prefirió no repetir los errores de su padre (que envió en 1588 la famosa Armada). Recibió a Fawkes con cortesía, pero no le ofreció apoyo.

De vuelta a Londres, Guy (ahora Guido) se unió al grupo liderado por Catesby, que planeaba asesinar al rey Jacobo I y restaurar una monarquía católica en el trono de Inglaterra. Después, pretendían secuestrar a sus herederos y asegurarse la tutela y ascenso al trono de un nuevo rey leal a la Iglesia de Roma.

Se pusieron a ello y para empezar alquilaron un sótano situado bajo la Cámara de los Lores. A Fawkes se le encargó vigilar los 36 barriles de pólvora que habían preparado para hacer saltar por los aires el Parlamento.

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Sin embargo, alguien le dio el soplo a las autoridades, que registraron el Palacio de Westminster a primera hora del día 5 de noviembre de 1605. Y allí, vigilando los explosivos, estaba el bueno de Fawkes, que fue detenido y encarcelado.

De cómo evitó morir en la horca

Dijo llamarse John Johnson y fue interrogado y torturado. El rey elaboró un listado de preguntas, como por ejemplo “Qué es, porque hasta ahora no he oído que nadie le conozca”, “¿Cuándo y dónde aprendió a hablar francés?” y “Si era papista, ¿quién se lo inculcó?”. Al final, confesó, lo que no sirvió para que le perdonaran la vida. Ya se sabe, era 1605 y la vida valía poco. 

Fawkes fue condenado a muerte por alta traición. Iba a morir en ejecución pública el 31 de enero. Tres de sus siete compañeros de conspiración fueron ahorcados y descuartizados antes que él. Pero el azar, el cansancio o su voluntad intervinieron. Nunca se supo. 

Comenzó a subir la escalera hacia la soga, pero debilitado por las torturas, cayó o saltó desde el cadalso en el que lo iban a ahorcar. Se rompió el cuello y murió. A pesar de todo, su cuerpo fue descuartizado y, como era costumbre, las partes se distribuyeron por “las cuatro esquinas del reino” para ser exhibidas como advertencia a otros traidores.

Del católico militante a símbolo de rebeldía

Con los años, la historia del conspirador inspiró a muchos. La imagen popular de Fawkes como “un personaje ficticio aceptable” nace con la novela histórica Guy Fawkes or The Gunpowder Treason (1841), escrita por William Harrison Ainsworth. Un siglo después, el rostro de Fawkes pasó a ser “un instrumento potencialmente poderoso para la articulación del anarquismo posmoderno”, según el historiador Lewis Call. 

Y así, inspiró a Alan Moore y David Lloyd para crear la novela gráfica V de Vendetta, en la que el protagonista llevaba una máscara de Fawkes. Después, el símbolo se hizo aún más popular cuando se convirtió en película, escrita por Andy y Larry Wachowski y dirigida por James McTeigue. 

La máscara que utiliza el personaje fue posteriormente adoptada por los miembros de la comunidad virtual Anonymous. Símbolo de rebeldía, su diseño está basado en los rasgos faciales de Fawkes.



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