#Mundo:La “frágil” tregua entre EEUU e Irán se tambalea el primer día por los ataques de Israel en Líbano y la incertidumbre en Ormuz #FVDigital

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El primer día del alto el fuego de dos semanas acordado in extremis por Estados Unidos e Irán a última hora del martes ha hecho evidente la fragilidad de la tregua, que se tambalea por la escalada bélica tras los ataques israelíes en Líbano y entre contradicciones sobre el propio acuerdo, con acusaciones cruzadas de nuevos ataques.

Esa endeblez se ha hecho patente este miércoles en el estrecho de Ormuz, cuya reapertura ha sido el eje central de las amenazas estadounidenses en los últimos días. Medios iraníes han afirmado que Irán ha cerrado el tránsito de petroleros por el paso como respuesta a los ataques israelíes en Líbano, después de haber permanecido abierto durante horas para la navegación como “paso seguro”, según habían confirmado tanto Washington como Teherán. 

La Casa Blanca ha desmentido, sin embargo, que Irán haya vuelto a bloquear el estrecho y espera una reapertura completa del paso, en palabras de la portavoz presidencial, Karoline Leavitt. “Hoy hemos observado un repunte en el tráfico en el estrecho”, ha afirmado la portavoz, que ha hablado de una supuesta “contradicción” entre lo que el régimen de los ayatolás afirma en público y en privado, antes de concluir que EEUU vigila el estrecho “minuto a minuto, hora tras hora”. Por su parte, el Pentágono ha asegurado este miércoles que la navegación por el paso está “abierta” según lo acordado en el pacto con Irán, tal y como ha expuesto el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, que ha destacado que “el comercio fluirá” y que las fuerzas militares de ambos países “están vigilando”.

Pese al inicio de la tregua, Irán ha denunciado este miércoles la intercepción de un dron en su territorio (en la ciudad de Lar, al sur del país), que ha considerado una ruptura de la recién inaugurada tregua y por lo que ha advertido que desarrollará “una respuesta firme y contundente”. Horas antes, la Compañía Nacional de Petróleo persa había denunciado otro ataque, ya en plena tregua, contra una refinería en la isla de Lavan, en el golfo Pérsico. En paralelo, cinco países árabes del golfo Pérsico —Catar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait y Baréin— han denunciado la intercepción de decenas de misiles balísticos y drones iraníes contra sus territorios.

Sin embargo, los ataques israelíes sobre el Líbano, que han sembrado el caos en Beirut y diferentes zonas del país con más de 250 muertos en la mayor ofensiva hebrea sobre el país, amenazan con dinamitar el cese de hostilidades pactado entre Estados Unidos e Irán. Pese a que Pakistán había destacado que la tregua incluía la ofensiva de Israel contra Hezbolá, Tel Aviv y el propio Trump han desmentido esta interpretación, una de las condiciones de Teherán para aceptar un alto el fuego. La Guardia Revolucionaria, de hecho, ha advertido que responderá si los ataques en Líbano no cesan inmediatamente.

Tanto Washington como Teherán se apuntan la victoria

Ambos países han reivindicado la victoria en la guerra este miércoles en el primer día de tregua. “Victoria total y completa. 100%. Sin dudas”, ha asegurado el propio presidente estadounidense, Donald Trump, en una entrevista telefónica con la agencia AFP. En la misma línea, el secretario Hegseth ha celebrado la tregua como una “victoria histórica y abrumadora” de Estados Unidos en la contienda, en la que el Pentágono insiste en haber cumplido con “la totalidad de los objetivos previstos” en su guerra contra el régimen de los ayatolás al haber neutralizado, han señalado, las capacidades militares iraníes y desbloqueado el estrecho de Ormuz. 

El propio Trump ha incidido en la idea de que se ha producido un “cambio de régimen” en Irán y ha apuntado a una “Edad de Oro” para Oriente Próximo en un “gran día para la paz mundial”, con “muchas iniciativas positivas” en las que se “ganará mucho dinero” con la estabilidad de una región de la que, según Trump, Estados Unidos no se retirará y “estará ahí” para asegurar “que todo va bien”

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Irán, por su parte, ha celebrado públicamente la “derrota histórica y aplastante” de Estados Unidos e Israel, según un comunicado del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán (el órgano estructural del régimen que asesora al líder supremo Mojtaba Jamenei) difundido en la televisión iraní Press TV. Teherán ha destacado que Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar los 10 puntos reclamados por el régimen persa para conformar una tregua. Unas condiciones que Trump, sin embargo, obvia para continuar reivindicado sus propios 15 puntos, “muchos de los cuales ya han sido acordados”, según ha afirmado en un post en Truth Social. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha remachado que el alto el fuego supone “la aceptación de los principios generales” presentados por Irán a la parte estadounidense.

En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha señalado que su país “aún tiene objetivos por cumplir” en la guerra, que conseguirá “mediante un acuerdo o reanudando la lucha”. “El dedo está en el gatillo”, ha advertido Netanyahu sobre una tregua que fue alcanzada, según ha resaltado, en coordinación con su gobierno. En esa línea, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, ha puesto en duda que la tregua perdure dadas las diferencias entre Estados Unidos e Irán. “Aún no ha terminado nada”, ha aseverado. 

Una tregua “frágil” con “el dedo en el gatillo”

Entre las contradicciones, ninguna de las partes esconde la debilidad del alto el fuego. El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha avisado de que el acuerdo se trata de una “tregua frágil”, y que ahora Washington y Teherán deben negociar “de buena fe” un acuerdo firme para una solución duradera. “Los iraníes han aceptado abrir el estrecho, y Estados Unidos detenerse”, ha simplificado Vance, a expensas de un futuro acuerdo permanente. El vicepresidente será, junto al enviado especial Steve Witkoff y al asesor y yerno de Trump, Jared Kushner, parte de la delegación que neogice los términos del final de la guerra con delegados iraníes en Pakistán.

El régimen de los ayatolás, por su parte, no ha ocultado su “total desconfianza” en que Estados Unidos e Israel respeten la tregua y ha avisado de que mantiene “el dedo en el gatillo” ante “cualquier error del enemigo, que recibirá una respuesta a gran escala”, según el Consejo de Seguridad Nacional persa.

Al margen de interpretaciones y declaraciones contradictorias, tanto Teherán como Washington se remiten a sus propias condiciones para pactar el final de la guerra. Irán, entre sus 10 puntos, exige el cese total de los ataques en todos los frentes y garantías de que no se reanudarán, pero también que se garantice su control sobre el estrecho de Ormuz, entre otras demandas. 

Estados Unidos, sin embargo, exige en un plan de 15 puntos el fin del programa nuclear y de misiles balísticos iraníes, el cese del apoyo a milicias externas como Hamás o Hezbolá, y la libre circulación por Ormuz como líneas rojas. Las negociaciones en Islamabad medirán si la tregua deriva en una paz duradera o supone una pausa limitada e inestable en un conflicto que cumple ya 40 días. 



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