
Doce días de guerra contra Irán y, aunque Trump dice que durará poco, la lluvia de fuego continúa. El uso masivo de armas sofisticadas por Israel y Estados Unidos, además de mermar sus arsenales, supone un coste tan elevado que la factura empieza a preocuparles. Solo en los cuatro primeros días del ataque el Ejército iraní respondió con un enjambre de 2.000 drones a 30.000 dólares la unidad mientras que los misiles que los interceptan pasan de los 3 millones. Ucrania, que sufrió los drones que compró Rusia a Irán, desarrolló interceptores láser baratos altamente eficaces, una experiencia que Kiev brindó a EEUU y el Pentágono despreció. Ahora, además del precio del petróleo, hasta el coste de los misiles aconseja acabar pronto con la guerra.



