
En un día soleado de invierno en Madrid, en el Campo del Moro del Palacio Real, la violinista española Rocío Cabello tocó las notas de la canción patriótica más famosa de Francia después de La Marsellesa, Le Chant des Partisans. “Amigo, ¿oyes el vuelo negro de los cuervos sobre la llanura?”, empieza la letra de la canción, escrita durante la Segunda Guerra Mundial en un hotel de Surrey, en el sur de Inglaterra, por los miembros de la Resistencia Francesa Maurice Druon y Joseph Kessel, que utilizaron la melodía de otra compañera, la exiliada rusa Anna Marly.
Algunos de los maquis de la Resistencia Francesa la cantaban mientras se dirigían a su ejecución en las prisiones nazis. Llegó a ser la sintonía del programa Honneur et Patrie, que emitía la BBC para llegar a los exiliados de la Francia Libre.
“[Los líderes de la Francia Libre] sabían que nada une más a los hombres en combate que una canción, sobre todo cuando los soldados actúan en secreto, cuando forman un ejército de sombras”, explicó Druon a la BBC en 2004 cuando tenía 85 años.
Estudié un poco la historia de la Resistencia en mis clases de francés en Inglaterra, pero nunca supe que unos 180 españoles formaban parte de “ese ejército de sombras” apoyado por Winston Churchill. Conocidos como La Nueve, la novena compañía de la Segunda División del General Philippe Leclerc de la Francia Libre, fueron incluso los primeros soldados en liberar París el 24 de agosto 1944.
Las notas del violín de Cabello inauguraron hace unos días la exposición 1945. Libération. Tras las huellas de La Nueve sobre esa compañía de mayoría española, que incorporó a socialistas, comunistas y anarquistas, que perdieron contra Franco en la Guerra Civil española y continuaron su lucha contra el fascismo con las fuerzas de la Francia Libre.
Delante del Chalet de la Reina en el Campo del Moro, hay otro símbolo potente de la Resistencia, con toques claramente españoles: un blindado como los que conducían La Nueve, pintado con un mapa de España y el nombre “Guadalajara”. Se trata de una réplica de las tanquetas que entraron en París aquel día de agosto y que estaban pintadas con los nombres de batallas o bombardeos de la Guerra Civil como Brunete y Guernica.
La exposición en Madrid recorre la historia de La Nueve –que llegó a estar integrada por 350 voluntarios de 13 nacionalidades– desde sus inicios en Argelia, destacando su participación en operaciones claves del avance de los Aliados. “Es… una nueva mirada a la participación española en la resistencia en Francia”, dijo el comisario de la exposición, el historiador Diego Gaspar Celaya. Es un homenaje necesario a unos héroes que durante décadas fueron olvidados.
En su famoso discurso después de la Liberación de París, De Gaulle aplaudió a los parisinos y al Ejército francés por haber liberado a Francia de la ocupación nazi. Algunos miembros de La Nueve fueron decorados con honores franceses como La Légion d’Honneur o la Cruz de Guerra, “pero muchos no recibieron el reconocimiento que merecía su compromiso“, reconoció Alice Rufo, la Ministra delegada de las Fuerzas Armadas Francesas y de los Antiguos Combatientes.
En el lado español de los Pirineos, durante la dictadura no interesaba reconocer el papel de esos liberadores de París, tachados por Franco como la “anti-España”. Rufo visitó la exposición acompañada por la embajadora francesa Kareen Rispal, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Victor Torres, y un grupo de estudiantes.
Torres contó el caso de Miguel Campos, que peleó con La Nueve pero cuya mujer murió sin saber su heroísmo. “Este canario era panadero de un pueblo de Tenerife… que estaba en el centro de la lucha, como tantas y tantos, contra el fascismo“, dijo Torres.
“Tenemos una deuda con nuestra propia historia”, me dijo Rufo. “[Es] un deber reconocer el papel que desempeñó La Nueve en la liberación de Francia y el papel de los combatientes extranjeros por la libertad de nuestro país“. “Es importante que sea un ejercicio con los jóvenes, que deben recordar quién luchó por la libertad de Europa”.
No me cabe ninguna duda de que una profundización en la historia de La Nueve resonará en estos tiempos de incertidumbre en todo nuestro continente donde antes sonaba Le Chant des Partisans, el Canto de la Liberación.


