El gobierno de Estados Unidos presentó sus actualizadas guías dietéticas, impulsadas por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins. El documento prioriza el consumo de proteínas (entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal al día), grasas saludables, lácteos enteros, frutas, verduras y cereales integrales. Además, identifica a los alimentos ultraprocesados como un problema de salud pública y busca reducir el gasto sanitario asociado a enfermedades crónicas prevenibles relacionadas con la dieta.
La nueva pirámide nutricional reemplaza al modelo *MyPlate*, utilizado durante la administración anterior, y coloca proteínas, lácteos y grasas saludables en una posición central, mientras que frutas, verduras y cereales integrales ocupan un lugar secundario.
Expertos en nutrición han expresado opiniones diversas sobre las nuevas recomendaciones. Rosa María Ortega, catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, señaló que los hidratos de carbono complejos deberían representar más del 50% de la energía diaria en una dieta equilibrada. Ortega cuestionó el énfasis en grasas animales y la falta de claridad en las cantidades recomendadas, mencionando posibles riesgos cardiovasculares.
María Riestra Fernández, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), reconoció beneficios en la reducción de ultraprocesados y azúcares añadidos, pero advirtió sobre los posibles efectos del enfoque en carnes rojas y grasas animales. Riestra destacó que patrones alimentarios como la dieta mediterránea, basados en vegetales y grasas insaturadas, cuentan con respaldo científico en la reducción de eventos cardiovasculares y mortalidad.
Aitor Sánchez García, dietista-nutricionista, criticó la escasa representación de las legumbres en la nueva pirámide, a pesar de su relevancia en dietas sostenibles. Sánchez también señaló que, en un país con más de 38 millones de personas con diabetes, la falta de énfasis en modelos basados en vegetales es notable. Ortega añadió que el aumento de proteínas solo está justificado en grupos específicos, como adultos mayores o deportistas, y que un consumo excesivo puede implicar riesgos renales y hepáticos.
El *Dietary Guidelines Advisory Committee*, comité asesor del Departamento de Salud de EEUU, indicó que sus recomendaciones, incluyendo la promoción de una alimentación basada en vegetales, fueron omitidas en la guía final. El gobierno estadounidense afirmó que el modelo está “basado en la ciencia y el sentido común”.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


