
La segunda ronda de negociaciones entre Irán y Estados Unidos se ha desarrollado este martes en Ginebra (Suiza) con un consenso sobre los “principios directores” de un posible acuerdo nuclear, según anunció el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, al concluir el encuentro “con discusiones muy serias” en comparación con el primer encuentro en Omán, y en el que “el camino para un acuerdo ha comenzado”, ha explicado el diplomático iraní.
La cumbre se saldó con “buenos avances”, según el ministro de Asuntos Exteriores de Omán —país que actúa como mediador entre Washington y Teherán—, Badr bin Hamad al Busaidi. Tras la toma de contacto entre ambos países en Omán el 6 de febrero, la nueva cita ha servido para que ambos países “identifiquen cuestiones técnicas relevantes” y “objetivos comunes” con un “espíritu constructivo”, según el jefe de la diplomacia omaní, que no obstante aclaró que “queda mucho por hacer”.
El responsable de la diplomacia iraní, que aseguró que hubo “avances positivos” en la reunión, explicó que, sobre el “acuerdo general” alcanzado hoy, se basará en esos “principios directores” la redacción de un “posible texto de acuerdo” en el futuro. Araqchí, sin embargo, matizó que “esto no significa que llegaremos pronto a un acuerdo”, ya que “cuando se llega a la redacción del texto, el trabajo se vuelve más difícil”.
Ninguna de las partes ha confirmado una fecha para la próxima ronda de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán. De la reunión de este martes han formado parte, además de Araqchí y el jefe de la diplomacia omaní; el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, asesor de la Casa Blanca y yerno del presidente Donald Trump. Las negociaciones también cuentan con la participación del director general del OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica), Rafael Grossi.
Las posiciones entre Irán y Estados Unidos para alcanzar un acuerdo nuclear parecen acercarse, aunque las exigencias de una y otra parte aún parecen antagónicas. Washington exige el fin del enriquecimiento de uranio por parte de Irán, mientras que Teherán ha insistido hasta ahora que limitará su programa, pero no aceptará el ‘enriquecimiento cero’. Una línea roja para la parte iraní es, igualmente, la supresión de su programa de misiles balísticos, tal y como exigió Israel la semana pasada, durante la visita del primer ministro Benjamin Netanyahu a la Casa Blanca.
La tensión entre Washington y Teherán crece al margen de las negociaciones
Pese a que ambos países se han sentado en la mesa de negociación este martes, la tensión entre Washington y Teherán continúa in crescendo: la presencia naval norteamericana en el mar Arábigo ha encontrado respuesta este martes con una serie de maniobras navales iraníes en el estrecho de Ormuz, con las que la República Islámica trata de exhibir potencia militar y amenazar veladamente con bloquear un paso estratégico por el que discurre el 20% del petróleo mundial. Todo ello en respuesta a la presencia de los buques estadounidenses en la región y a las insinuaciones estadounidenses de una posible intervención en el país persa.
Una acción militar de EEUU en Irán, de producirse, tendría consecuencias que “no se limitarán” a las fronteras estadounidenses, según ha querido dejar claro el propio ministro iraní, Abás Araqchí, tras la ronda de negociaciones indirectas con Washington. El diplomático ha asegurado que las negociaciones abren “una ventana de oportunidad” para una “solución sostenible y negociable”, pero al mismo tiempo ha asegurado que “Irán está plenamente preparado para defenderse de cualquier amenaza o agresión”, en una respuesta que no se limitaría necesariamente a las fronteras de los agresores.
De hecho, el ayatolá Jameneí ha lanzado una serie de mensajes especialmente duros contra Estados Unidos y su presidente, Donald Trump. En redes sociales, Jamenei ha llegado a amenazar con atacar los buques estadounidenses en el mar Arábigo. “Los americanos dicen una y otra vez que han enviado un barco de guerra a Irán. Sin duda es un arma peligrosa, pero más peligrosa es el arma que puede enviar ese barco al fondo del mar“, ha señalado el Líder Supremo del régimen iraní.
Jamenei ha rechazado tajantemente la injerencia de Estados Unidos en el programa de misiles iraní y ha asegurado que Trump “tampoco conseguirá eliminar la República Islámica”, como no lo han hecho sus predecesores “en 47 años”. Ha asegurado que el “imperio estadounidense” está “en declive” y que “una señal” de ello es su “irracionalidad” para interferir en asuntos internos del país, a la vez que ha defendido el programa balístico como “poder disuasorio”. Sobre las negociaciones nucleares, ha asegurado que “no habrá lugar” para ellas si el fin de la negociación es que Irán “no tenga capacidad nuclear”.
En ese sentido, el presidente persa, Masud Pezeshkian, ha vuelto a insistir en que Irán no busca armas nucleares y defiende el uso “de la industria nuclear” con fines agrícolas, industriales y médicos. “Estamos listos para cualquier verificación que quieran”, ha asegurado, reiterando que Teheán no persigue, basándose en “una perspectiva doctrinal”, armamento atómico.
Este mismo martes, el portaaviones más avanzado de la Marina estadounidense, el Gerald Ford, ha cruzado el estrecho de Gibraltar para poner rumbo a Oriente Medio, donde Estados Unidos ya tiene desplegado otro de sus buques insignia, el Abraham Lincoln, y numerosos destructores.
El régimen y los ciudadanos guardan luto por los fallecidos en las protestas
Mientras tanto, el clima de protesta se ha hecho notar en las calles de Teherán y otras ciudades con motivo del final del luto de 40 días por los manifestantes muertos en la represión a las manifestaciones del pasado mes de diciembre, cifrados en más de 3.000 por el propio régimen.
Este martes se han celebrado actos gubernamentales en varias ciudades, en memoria de los agentes de policía que murieron en las revueltas. Unas ceremonias públicas que han contrastado con las conmemoraciones ciudadanas y familiares por los manifestantes fallecidos, en las que se han podido escuchar proclamas contra el régimen islámico.
En una alocución pública, el ayatolá Jamenei ha señalado a los manifestantes como “sediciosos, alborotadores y golpistas” que han ido “al infierno” por, según la postura oficial del régimen, “actividades terroristas” en apoyo a Estados Unidos e Israel.


