#Mundo:Houston, tenemos un problema con los conspiranoicos #FVDigital

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Yo pensaba que los del Artemis iban a bajarse en la Luna. Cuando me enteré de que el objetivo era dar una vuelta y ver la cara oculta del satélite me quedé en plan: “¿Y para eso tanto rollo?”. Conste que hablo desde mi absoluto catetismo científico lunar y que seguro que están estudiando un montón de cosas importantísimas para el futuro. Además, está lo del plus de que por primera vez hay una mujer y un afroamericano a bordo. Pero superemocionante, como nos quiere vender la NASA, no me está pareciendo el viaje. Y la culpa la tiene el cine.

Hemos visto este rollo mil veces en pelis, pero en cohetes molones, no en cápsulas de dos por dos de las que los astronautas van a salir con tortícolis. El relato épico de Hollywood, proyectado en IMAX y con banda sonora de Hans Zimmer, deja a la altura del betún una realidad que siempre es mucho menos espectacular. Además, que aquí lo que hay es un relato político oportunista de Trump para que se le perdone la cagada de la guerra de Irán. Ahora, que esta misión descafeinada, retransmitida por redes sociales, para lo que de verdad está sirviendo es para alimentar conspiranoicos que preguntan con suspicacia por qué hace medio siglo sí se pudo llegar a la Luna y ahora se da vueltas.

Están convencidos de que aquel alunizaje de la tripulación del Apollo 11 de 1969, que vieron en directo 500 millones de personas en todo el mundo, fue un montaje rodado en un plató. Y ojo que los que lo creen no son todos granjeros de Texas; en España, un 37% de la población duda de que la bandera de Estados Unidos llegara a la Luna. Lo dice el estudio sobre Cultura Científica en España de la Fundación BBVA. En concreto, un 11% lo niega y considera la información falsa, otro 11% cree que probablemente el hombre no llegó a la Luna y un 12% cree que probablemente llegó.

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¿Hay más conspiranoicos que nunca? No creo, poner en duda versiones oficiales siempre ha estado de moda. Pero ahora tienen películas con más efectos especiales que les confirman la artificialidad de la realidad. Y tienen altavoces: las redes sociales. Esas son expertas en que la duda se convierta en contenido viral y en ofrecer tantas versiones que elegir una verdad, por muy científica que sea, se vuelva opcional. Ahora que la culpa de que se monten películas no es solo del catetismo científico de los conspiranoicos.

También tienen lo suyo los que mandan los cohetes, dándole a la realidad tres vueltas y sin dejar claras sus intenciones. Y es que estos viajes espaciales le han dado un giro al proverbio ese de “señalar la Luna y mirar el dedo”. Ahora nos tienen a todos mirando la Luna en lugar del dedo que señala cómo están las cosas por aquí abajo entre guerras y conquistas espaciales. En España, por ejemplo, ese dedo apunta algo mucho menos épico y más terrenal: que este miércoles empieza el plazo para presentar la declaración de la renta.



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