#Mundo:España sigue “soñando” y lidera la creación de un ejército europeo que los analistas ven inevitable… pero ahora poco factible #FVDigital

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“Pueden seguir soñando”. Eso le dijo el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a los europeos esta semana para referirse a la incapacidad que, según él, tendría la UE para defenderse sin el apoyo de Estados Unidos. La pregunta es si ese sueño podría convertirse en algún momento en realidad: ¿es viable la creación de un Ejército europeo? Sí. Sencillo no, pero sí factible; además, parece algo inevitable para muchas voces porque a la rivalidad estratégica con Rusia se ha unido ya una tensión complicada de solucionar con Estados Unidos. Europa, repiten en Bruselas, tiene que empezar a pensar y actuar por sí misma.

Empezando por los datos, y entendiendo que esas tropas unificadas serían la acumulación de los efectivos y de los despliegues que ahora son nacionales, la foto sería potente. Tanto como para poder competir con Estados Unidos. Si se suma el poder militar de los Estados miembros de la Unión Europea (sin contar al Reino Unido), la UE se situaría como la segunda potencia militar del mundo. Entre 2021 y 2024, el gasto en defensa de los 27 aumentó más de un 30%, hasta alcanzar en 2024 los 326.000 millones de euros (unos 354.000 millones de dólares), según los Centros de Documentación Europea. Esa cifra equivale aproximadamente al 1,9% del PIB comunitario, reflejando una tendencia sostenida al alza en un contexto de creciente tensión geopolítica.

Este incremento no es nuevo ni responde solo a episodios recientes, sino que venía impulsado ya por el temor a Rusia y por el deterioro del entorno de seguridad en Europa. Los presupuestos de Defensa han crecido en prácticamente todos los países, y la propuesta de julio pasado para el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 prevé destinar 131.000 millones de euros adicionales al sector aeroespacial y de defensa. En términos de gasto anual, la UE ya supera incluso las estimaciones de China, y si se añade el gasto del Reino Unido y Noruega, el total ronda los 407.000 millones de dólares, cifra que se eleva por encima de los 547.000 millones si se incluye a Ucrania, inmersa en una guerra de alta intensidad.

En capacidades, Europa solo cuenta con dos potencias nucleares, Francia y el Reino Unido, con unas 290 y 225 ojivas respectivamente, además de sistemas de lanzamiento desde submarinos y aeronaves. El continente dispone de cerca de cinco millones de efectivos militares, de los cuales alrededor de 1,45 millones son soldados de los ejércitos nacionales, así como de más de 3.100 carros de combate y unas 7.000 aeronaves entre cazas, bombarderos y aviones de transporte. A ello se suma una amplia flota naval de fragatas y submarinos, en la que España contribuye con unidades como el Isaac Peral y el Galerna, completando un panorama de capacidades que sitúa a Europa entre los principales actores militares globales.

Max Bergmann, director del Programa para Europa, Rusia y Eurasia y del Centro Stuart de Estudios Euroatlánticos y del Norte de Europa, dibuja cómo podrían ser esas fuerzas armadas europeas. Entran en juego muchos matices, reconoce. A diferencia de los planes de la posguerra fría, el objetivo hoy no sería desplegar tropas en el exterior, sino defender el territorio europeo. Esto reduce muchos de los obstáculos políticos tradicionales, ya que la fuerza permanecería en Europa y estaría bajo control civil, con un mando que rendiría cuentas al Consejo de la UE. Además, el marco jurídico actual no impediría su creación: los Tratados no prohíben una fuerza común, permiten el despliegue de capacidades militares y abren la puerta tanto a la financiación conjunta como a la compra de armamento por parte de la Unión.

Desde el punto de vista legal y político, la fuerza podría desarrollarse incluso bajo esquemas similares a los de Frontex -la agencia de gestión de fronteras de la Unión-, aprovechando las disposiciones que permiten una cooperación reforzada en defensa. El artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea respalda el uso de “todos los medios a su alcance” para asistir a un Estado miembro víctima de una agresión armada, lo que daría cobertura a una fuerza europea común.

Necesidad de voluntad política

Fuentes diplomáticas comunitarias cuentan a 20minutos que la visión de un ejército europeo puede tener sentido, pero es algo en lo que se puede pensar en el largo plazo. De momento, la UE necesita empezar por mejorar su coordinación: trabajar más, trabajar mejor y trabajar más unidos. Pasar de ser un jardín a ser parte de la jungla, parafraseando a Josep Borrell. Ahora, en los pasillos de las instituciones comunitarias asumen que la clave no está en el material o en los despliegues sobre el terreno, sino en que haya voluntad política.

El concepto de la era de la defensa en la UE se ha repetido tanto que se ha convertido en manido a la espera de acciones, y en ellas está trabajando ya Bruselas, que va dando pasos: por ejemplo, con su estrategia para la industria militar con una suerte de espacio Schengen bélico que permitiría la movilidad de tropas y armas en tiempo récord: lo que pone sobre la mesa la Comisión Europea es que los permisos para estos intercambios tarden tres días en tiempos de paz y en cuestión de horas si hay un ataque o una emergencia.

El Ejecutivo comunitario reconoce asimismo que ahora mismo las carreteras, puentes, ferrocarriles y trámites burocráticos del bloque no están preparados para reaccionar con rapidez en caso de amenaza. El comunicado señala que algunos países exigen un preaviso de 45 días antes de permitir que el equipo militar atraviese su territorio. Esos plazos son los que se quieren acortar con esta estrategia, en coordinación con los planes que también pueda tener la OTAN.

Al mismo tiempo, habla de un llamado ‘pool’ a través del cual el resto de Estados miembros sepan que uno cuenta con una serie de capacidades para, llegado el caso, se puedan usar de manera común. Eso sí, se trata -de nuevo- de algo voluntario. Con estas propuestas se abre en realidad la veda de una solidaridad militar que se da por hecha pero que ahora se quiere estructurar mejor.

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La conclusión es que Bruselas no ve la defensa como el mero hecho de comprar armamento y de que la UE aprenda el lenguaje del poder duro; la movilidad también es otra pata de la realidad bélica, así que la preparación de las carreteras, de los aeropuertos, de la industria o de las conexiones entre países forman parte de ese plan defensivo que se ha convertido en una de las grandes prioridades de la legislatura. ¿Es el asfaltado por ejemplo parte de esta hoja de ruta? Sí. Porque la Unión Europea tiene que ser ágil; la guerra no avisa. La meta es que ese ‘Schengen militar’ esté plenamente operativo a finales de 2027.

Esos avances podrían allanar el camino a un ejército europeo, asumen en la Comisión, con una idea reafirmada por las fuentes consultadas. Y de hecho Bruselas, a través del comisario de Defensa, Andrius Kubilius, ya pone cifras sobre la mesa: el bloque necesitaría unas tropas de unos 100.000 efectivos para hacer frente de manera unitaria y común a los retos globales. “¿Serían los Estados Unidos más fuertes militarmente si tuvieran 50 ejércitos a nivel estatal en lugar de un único ejército federal?”, se preguntó el dirigente lituano.

Daniel Gil, analista en The Political Room especializado en Unión Europea, mantiene la cautela, e incluso es algo más pesimista: lo complicado para la UE, siempre, es pasar de la teoría a la práctica. “No es una competencia como otra. Es una competencia troncal de los gobiernos nacionales, y con eso es mucho más difícil. Entonces, la desaparición de los ejércitos nacionales yo creo que es algo que está fuera de la agenda a corto, medio y largo plazo y que no veremos. Lo realista sería la creación de fuerzas paralelas”.

Y eso es algo que ya existe, comenta. “La Unión Europea ya tiene proyectos en este sentido, los Battle Groups y esa fuerza de respuesta rápida de 5.000 efectivos que se creó sobre todo en reacción a la retirada estadounidense de Afganistán. Proyectos de este tipo son posibles. De hecho, como digo, existen en la actualidad, pero enfrentan también importantes retos, sobre todo a la hora de desplegarse”, matiza Gil; que también ve las cooperaciones reforzadas -grupos de países que participan en proyectos concretos, en este caso de defensa- como algo a seguir explorando.

Pero un siguiente paso sería gigante… y poco factible para el analista. “Cuando pensamos en ejército europeo pensamos en un ejército normalmente como los nacionales, muchos efectivos de todos los Estados miembros, un ejército grande y un ejército con plenas capacidades y con un mando unificado. Estas perspectivas no son muy realistas” para la UE actual.

¿Quién es responsable de que mueran soldados franceses? ¿Quién tiene la autoridad?

“¿Quién es responsable de que mueran soldados franceses? ¿Quién tiene la autoridad? ¿El gobierno francés está dispuesto a dejar que un comandante alemán envíe soldados franceses a la muerte?”, se pregunta Gil. No obstante, hay pasos, recalca, que sí se pueden dar, con proyectos más pequeños “que sí tengan esa capacidad y se les ceda esa capacidad para desplegar tropas, como la Fuerza de Respuesta Rápida o los Battle Groups”, recuerda. “Designios más grandes de un ejército europeo unificado yo creo que están muy fuera de la realidad, de las posibilidades y de las competencias de la Unión Europea”, concluye.

El liderazgo español: “Es hora de la soberanía europea”

Lo cierto es que España trata de llevar la voz cantante en la llamada a un Ejército europeo, y otros países como Polonia -aliado histórico de EEUU- o Francia están también en esa línea. “Los europeos debemos pasar de poner en común nuestras políticas de seguridad y de defensa a desarrollar una política de seguridad y de defensa común con instrumentos de financiación únicos“, dijo ya Pedro Sánchez en 2025, una idea que rescató este mismo mes tras la cumbre extraordinaria del Consejo Europeo: es el fin, no algo que se pueda hacer ya mismo. Pero el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reforzó esa idea. “No veo la oposición entre la seguridad europea, desarrollar una auténtica soberanía europea de seguridad, que la disuasión que protege a nuestros ciudadanos esté en nuestras propias manos y la seguridad euroatlántica. No es nada antinómico. Una Europa fuerte redundará también en una seguridad euroatlántica fuerte”, expuso.

“Es la hora de la soberanía europea”, avisó un Albares que confrontó con Rutte; el objetivo, sentenció el ministro, es que la UE “se convierta en una potencia” a la altura de China y EEUU. Polonia también ha ido en esa línea. “Podríamos crear lo que yo llamo una legión europea, inicialmente una unidad del tamaño de una brigada, a la que podrían unirse ciudadanos de los Estados miembros y quizás incluso de los Estados candidatos”, comentó Radoslaw Sikorski, que dibujó esto como un paso previo a unas fuerzas armadas más grandes. Francia también se desmarcó del secretario general de la OTAN y su ministro de Exteriores, Jean Noel Barrot, le advirtió de que Europa no solo puede, sino que también “debe” defenderse sin necesidad de Estados Unidos.

¿Y quién se opone? Además de Rutte, la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, o países europeos tradicionalmente atlantistas como Italia o Hungría. “Todos los países europeos tienen un ejército, y los ejércitos de 23 países también forman parte de la estructura de la OTAN, por lo que no puedo imaginar que los países vayan a crear un ejército europeo independiente. Por lo tanto, tienen que ser los ejércitos que ya existen, así que tendremos que ver cómo funciona eso en la práctica”, resumió Kallas. Quizá este tema sea otra de las quimeras que en la UE se puedan hacer realidad… o siga durante mucho tiempo más en un cajón. El mundo, literalmente, decidirá.



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