
El conocido periodista Don Lemon fue detenido este viernes en relación con su cobertura de unas protestas contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que tuvieron lugar el 18 de enero en una iglesia de Saint Paul, Minnesota, donde uno de los pastores es funcionario del ICE. Tras ser arrestado bajo cargos vinculados a presuntas violaciones de derechos civiles y de la Primera Enmienda, Lemon —que documentaba los hechos como parte de su trabajo— ha sido puesto en libertad sin necesidad de fianza: ” He dedicado toda mi carrera a cubrir las noticias. No voy a parar ahora”, ha asegurado.
Así lo ha reivindicado el periodista tras su puesta en libertad durante una breve comparecencia en la que ha defendido que “no hay momento más importante que este preciso instante para unos medios de comunicación libres e independientes que sacan a la luz la verdad y exigen responsabilidades a los que están en el poder”. Así las cosas, ha reiterado su intención de “no parar nunca” de dar cobertura a acontecimientos como los que han propiciado su detención y se ha posicionado del lado de los “innumerables periodistas que hacen lo mismo” que él.
“Estoy con todos ellos y no me callarán”, ha advertido Don Lemon, recordando que la Primera Enmienda de la Constitución protege (el) trabajo que ha estado haciendo durante los últimos 30 años, cubrir las noticias.
Por su parte, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, informó esa misma mañana de que la detención se había producido a primera hora del viernes. Además de Lemon, otras tres personas más fueron detenidas, incluida la también periodista Georgia Fort, todas ellas “en relación con el ataque coordinado a la Iglesia Cities en St. Paul, Minnesota”.
Además, la subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, confirmó más tarde que Lemon había sido acusado de “delitos federales contra los derechos civiles”, concretamente por conspiración e interferir con los derechos de otra persona consagrados en la Primera Enmienda, según la cadena NBC News.
El periodista fue detenido en Los Angeles, donde se encontraba para cubrir la entrega de los premios Grammy, según su abogado, Abbe Lowell, quien ha tildado el suceso de “ataque sin precedentes a la Primera Enmienda” y de “intento de distraer la atención de las muchas crisis que enfrenta” la Administración del presidente Donald Trump.


