El Gobierno británico aprobó la construcción de la nueva embajada de China en Londres, en el terreno de la antigua Real Casa de la Moneda, ubicado cerca de la Torre de Londres y el río Támesis. El complejo tendrá una superficie de 20.000 metros cuadrados y será la mayor sede diplomática china en Europa. China adquirió el solar en 2018 por 255 millones de libras (aproximadamente 290 millones de euros), pero la aprobación definitiva se retrasó siete años.
La ubicación del proyecto, próxima al distrito financiero de la City, generó debates sobre posibles riesgos de seguridad. Parlamentarios y miembros del Comité Conjunto sobre la Estrategia de Seguridad Nacional del Reino Unido solicitaron previamente rechazar la iniciativa, argumentando que podría facilitar operaciones de inteligencia. Luke de Pulford, director de la Alianza Interparlamentaria sobre China, indicó que las advertencias no modificaron la decisión gubernamental.
Los servicios de inteligencia británicos —MI5 (interior), MI6 (exterior) y GCHQ— remitieron un informe a los ministerios de Interior y Exteriores en el que señalaron que los riesgos para la seguridad nacional “no pueden eliminarse por completo”, aunque consideraron “profesionales y proporcionadas” las medidas de mitigación propuestas.
El primer ministro, Keir Starmer, describió a China como “una fuerza decisiva en tecnología, comercio y gobernanza global” y también como “una amenaza para la seguridad nacional del Reino Unido”.
Según datos oficiales, el personal diplomático chino en el Reino Unido aumentó de 116 funcionarios en 2020 a 142 en 2025. Grupos de exiliados chinos, incluyendo activistas prodemocracia de Hong Kong, musulmanes uigures y tibetanos, han expresado su oposición al proyecto por posibles actividades de vigilancia contra disidentes.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


