
El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, ha insistido este jueves desde el Congreso de los Diputados que es necesario elevar al 3,5% del PIB el gasto militar, como primer paso para el objetivo marcado por la OTAN de llegar al 5%. El Gobierno de España, en cambio, mantiene que el país va a cumplir con sus capacidades quedándose solo en el 2%, al que ya ha llegado. Kubilius, en cambio, insistió en aumentar esas inversiones. “Si no lo hacemos, seremos más débiles”, alertó durante su visita a España en la que también se ve con el rey Felipe VI, con la ministra de Defensa, Margarita Robles y con el titular de Exteriores, José Manuel Albares.
Entiende el dirigente lituano que ese aumento “no será sencillo”, tal como les dijo a los diputados de la Comisión Mixta de UE. “Si no somos capaces de garantizar que se invierten cantidades sustanciales en la defensa para mejorar estas capacidades esta defensa colectiva será mucho más débil“, añadió. Al mismo tiempo, ha pedido a los europeos que abandonen “la sensación de comodidad” que ha dado hasta ahora la dependencia de EEUU en temas defensivos.
Para el comisario, la principal amenaza de Europa sigue siendo Rusia. “Posiblemente está sopesando una agresión contra la UE, ya sea en Polonia, los Países Bálticos o Finlandia, según los datos de Inteligencia que manejamos”, comentó. Por eso el continente tiene que estar preparado, aseguró, y eso implica también ser autónomos respecto a EEUU: “Tenemos que estar dispuestos a asumir responsabilidades y salir de esta era en la que estábamos contentos y cómodos porque Estados Unidos asumiera la responsabilidad o llevara sobre sus hombros, y sobre los de sus contribuyentes, nuestra defensa”.
En ese contexto, el dirigente lituano ha señalado tres pilares fundamentales para reforzar la seguridad y la defensa europeas. No obstante, ha advertido de que la Unión Europea muestra una “escasa unidad” en este ámbito, una carencia que, a su juicio, constituye uno de los principales desafíos para avanzar hacia una política de defensa más sólida y coherente.
El primero de estos pilares es la preparación de las capacidades materiales; el segundo, la preparación institucional, centrada en cómo debe organizarse Europa ante una eventual retirada o menor implicación de Estados Unidos; y el tercero, la preparación política, entendida como la necesidad de una voluntad política clara y sostenida orientada al fortalecimiento de la defensa europea en su conjunto.
En el plano económico, Kubilius ha destacado varias iniciativas impulsadas en el seno de la Unión Europea para estimular el gasto en defensa, entre ellas los préstamos SAFE y el Programa para la Industria Europea de Defensa (EDIP), concebido para mejorar la preparación defensiva y reforzar la base industrial europea ante un entorno de seguridad cada vez más complejo. En este marco, el gasto en defensa de los Estados miembros alcanzó en 2024 los 343.000 millones de euros, de los cuales 106.000 millones se destinaron a inversiones, mientras que en 2025 el desembolso total se elevó hasta unos 381.000 millones de euros.


