
Dinamarca llegó a preparar un plan para volar las pistas de aterrizaje de Groenlandia ante el temor de una posible invasión de Estados Unidos durante la escalada de las tensiones con el presidente estadounidense Donald Trump, según informa la cadena pública danesa DR y recoge la BBC. De acuerdo con estas informaciones, las fuerzas armadas danesas desplegadas en enero estaban listas para sabotear infraestructura clave del territorio, como pistas de aterrizaje en los principales aeropuertos, con el objetivo de dificultar cualquier operación militar estadounidense en la isla ártica.
La cadena pública DR, citando a fuentes del Gobierno y del Ejército, asegura que también se enviaron suministros de sangre para atender a posibles heridos “en caso de combate”. El Ministerio de Defensa danés evitó pronunciarse y señaló a la BBC que “no tiene comentarios“, mientras que un alto cargo militar reconoció al medio que “solo un número limitado de personas habría estado al tanto de la operación por razones de seguridad”.
El despliegue se habría producido en el marco de unas maniobras conjuntas denominadas ‘Operation Arctic Endurance‘, (Operación Resistencia Ártica, en español) aunque, según los citados medios, el verdadero objetivo era de preparación para un posible escenario “extremo”. Groenlandia, territorio autónomo e independiente bajo soberanía danesa, se convirtió en un foco de tensión durante el mes de enero después de que Trump reiterara su interés en anexionarla, una idea rechazada tanto por Copenhague como por las autoridades groenlandesas.

Dinamarca, preocupada tras la operación en Venezuela
Según DR, el contexto internacional agravó la preocupación entre las autoridades de Dinamarca, especialmente tras la operación estadounidense en Venezuela que se saldó con la detención de Nicolás Maduro. “Cuando Trump sigue diciendo que quiere hacerse con Groenlandia, y luego ocurrió lo de Venezuela, tuvimos que tomarnos todos los escenarios en serio“, señaló a DR una fuente de seguridad danesa de alto rango.
En ese clima, varios países europeos —entre ellos Francia y Alemania— habrían sido consultados por el Gobierno danés para mostrar “una fuerte solidaridad europea” a través del refuerzo de la cooperación militar en la isla. Poco después, varios escuadrones de soldados daneses, franceses, alemanes, noruegos y suecos fueron desplegados en Nuuk y Kangerlussuaq, puntos estratégicos por su infraestructura aeroportuaria.
Las fuentes citadas por DR aseguran que Dinamarca tomó la decisión de que sus tropas combatirían en caso de invasión y que estaban preparadas para inutilizar las pistas de aterrizaje. “El coste para Estados Unidos tendría que aumentar. EE UU tendría que llevar a cabo un acto hostil para hacerse con Groenlandia”, afirmó una fuente de defensa, que admitió, no obstante, que las fuerzas desplegadas difícilmente podrían repeler un ataque estadounidense.
Trump rebajó sus pretensiones
A finales de enero, el presidente estadounidense acabó descartando explícitamente una intervención militar y apostó por “negociaciones inmediatas” para lograr algún tipo de acuerdo que garantice los intereses estratégicos de Washington en el Ártico, especialmente en materia de seguridad y presencia militar. Trump rechazó usar la fuerza en el Foro Económico Mundial de Davos, donde aseguró: “No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza. Lo único que pide EEUU es un lugar llamado Groenlandia”.
Finalmente, la crisis se ha enfriado con un principio de acuerdo o “marco” negociado en el seno de la OTAN, que abre la puerta a futuras conversaciones sin alterar la soberanía danesa sobre Groenlandia. Este giro llevó a Trump a retirar amenazas como los aranceles a países europeos y a centrar sus objetivos en ampliar la cooperación militar y el acceso estratégico en la región, más que en una anexión directa.


