El 6 de enero, treinta y cinco países aliados de Ucrania se reunieron en París para acordar un mecanismo legalmente vinculante que garantice la seguridad de Kiev tras el conflicto con Rusia. La cumbre, copresidida por Francia, Reino Unido y Alemania, estableció los siguientes puntos:
– Un sistema de vigilancia del alto el fuego liderado por Estados Unidos, con participación de otros países.
– La formación de una fuerza ucraniana compuesta por 800.000 efectivos, con entrenamiento y recursos destinados a disuadir agresiones futuras.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, declaró que la arquitectura de las garantías de seguridad está “prácticamente lista”, aunque aún quedan detalles por definir, como la supervisión del cese al fuego y la financiación del ejército ucraniano.
Francia y Reino Unido firmaron una declaración para instalar centros militares en Ucrania tras un eventual alto el fuego. Estos centros incluirán instalaciones protegidas para armas y equipos militares. Keir Starmer, primer ministro británico, anunció la creación de una ‘Fuerza Multinacional para Ucrania’ como fuerza de pacificación, con supervisión estadounidense del cese al fuego y un incremento del apoyo militar a partir de 2026.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, indicó que España podría contribuir con tropas a una misión de paz internacional, sujeta a consulta con los grupos parlamentarios. Suecia y Noruega también manifestaron su disposición a participar: Ulf Kristersson, primer ministro sueco, mencionó la posibilidad de vigilancia aérea con aviones Gripen o acciones marítimas de desminado. Jonas Gahr Støre, primer ministro noruego, señaló que su país podría entrenar militares ucranianos dentro de Ucrania y colaborar en la formación de una brigada.
Alemania descartó el despliegue de tropas en Ucrania, aunque no en países vecinos de la OTAN. Friedrich Merz, canciller alemán, condicionó cualquier misión a la aprobación parlamentaria y a un alto el fuego previo. Italia y Polonia rechazaron enviar soldados a Ucrania: Donald Tusk, primer ministro polaco, destacó el papel de Polonia en aspectos logísticos y organizativos, mientras que Giorgia Meloni, primera ministra italiana, subrayó que la participación en la fuerza multinacional será voluntaria.
Estados Unidos, representado por el enviado especial Steve Witkoff, respaldó las garantías de seguridad y mencionó avances en un marco bilateral y un plan de prosperidad para Ucrania. Witkoff confirmó que continuarán las discusiones con la delegación ucraniana.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


