
Este 24 de febrero se cumplen cuatro años del inicio de la guerra de Ucrania. Un hecho que, hasta el momento, ha dejado cerca de 2 millones de soldados rusos y ucranianos muertos, heridos o desaparecidos. Esto es lo que ha señalado un estudio publicado en enero por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Además, el estudio también sostiene que las víctimas rusas y ucranianas ascenderían en la primavera de este 2026 a los dos millones.
Por otro lado, la Misión de Observación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU) estima que desde el comienzo de la invasión rusa han fallecido más de 15.000 personas y más de 41.000 han resultado heridas. El balance recoge 15.172 muertos, entre ellos 766 menores, y 41.378 heridos desde el inicio de la guerra. El documento también señala que el 87% de las víctimas morales se han producido en territorio ucraniano. Y un dato más: las minas y los artefactos explosivos sin detonar han provocado la muerte de 483 civiles y han causado heridas a otras 1.196 personas.
Ucrania-Rusia: el control de los territorios
En 2025, Rusia consiguió hacerse con unos 4.831 kilómetros cuadrados adicionales en Ucrania, cerca del 0,8% del total del país, lo que eleva a alrededor del 20% la porción de territorio ucraniano bajo su control. De acuerdo con el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), ese avance se habría producido a un coste superior a 416.000 bajas rusas solo el año pasado, es decir, una media de 78 bajas por cada kilómetro cuadrado conquistado.
El Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señala que desde 2024 las tropas rusas progresan en sus principales ofensivas a un ritmo de entre 15 y 70 metros diarios. No obstante, en los últimos meses, ha intensificado sus acciones: controla ya cerca del 70% de Donetsk y ha incrementado los bombardeos cotidianos en regiones del norte como Sumy, Chernígov y Járkov.
Ucrania conserva el 80% de su territorio, incluidas las principales áreas urbanas (Kiev, Járkov, Dnipropetrovsk, Mykolayiv y Odesa). El desarrollo del conflicto ha reducido su acceso marítimo prácticamente al puerto de Odesa, lo que supone un obstáculo añadido para su futuro económico.


