
Estados Unidos e Irán tienen previsto reunirse este sábado en Islamabad, la capital de Pakistán, para empezar a negociar la paz. Sin embargo, Irán dice que no participará en el encuentro hasta que no se aplique el alto el fuego en el Líbano. De hecho, el embajador iraní en Pakistán retiró este jueves el mensaje oficial en el que confirmaba la llegada de una delegación de su país a Islamabad.
Toca esperar acontecimientos, pero en principio este fin de semana comienza a negociarse la paz, el fin de la guerra iniciada el 28 de febrero. Y será en Pakistán. Su primer ministro, Shehbaz Sharif, ha hecho una llamada a las partes para que actúen con moderación y respeten el acuerdo de dos semanas, con el fin de que la diplomacia pueda hacer su trabajo.
¿Por qué Pakistán?
Mediaciones anteriores la guerra habían tenido a Catar y Omán como protagonistas, pero no es habitual que se recurra a Islamabad para actuar como intermediario en cuestiones diplomáticas de alto riesgo. Ocurre que Pakistán tiene lo que pocos países: buenas relaciones con Washington y Teherán.
Funcionarios paquistaníes explicaron hace unos días que habían empezado a trasmitir mensajes estadounidenses a Irán y las respuestas iraníes a Washington. No explicaron cómo ni con quién. El ministro paquistaní de Exteriores, Ishaq Dar, afirmó esta semana que Turquía y Egipto también trabajaban entre bastidores para sentar a las partes a dialogar.
Buenos vecinos con 909 kilómetros de frontera
Islamabad tiene muy buenas relaciones con Teherán. Cuando Pakistán logró su independencia en 1947, Irán fue el primer país en reconocer a la nueva nación. Luego, tras triunfar la revolución islámica del ayatolá Jomeini, el gobierno paquistaní fue el primer país en reconocer al nuevo régimen. Son vecinos y comparten 909 kilómetros de frontera. Eso supone que también tengan lazos culturales, históricos y religiosos similares, ya que ambos países son repúblicas islámicas.
Todo ello no quita para que Irán y Pakistán intercambiaran ataques con misiles en 2024. En realidad, no combatían un país contra el otro, sino que cada uno disparaba contra grupos insurgentes que se refugiaban en territorio del vecino. Prueba de que sus relaciones siguen siendo buenas es que Islamabad lleva casi medio siglo representado los intereses del país en Washington, porque Irán no tiene embajada en EEUU.
Trump y el mariscal Munir
Pero Pakistán tiene también buena sintonía con Washington. Ambas naciones tienen una larga relación, lo que da a Islamabad una posición única en un momento en que la comunicación directa entre ambas partes sigue siendo limitada. En ello tiene mucho que ver el mariscal de campo Asim Munir, líder militar del país y artífice de las renovadas relaciones de Pakistán con EEUU.
“Hasta el año pasado, Pakistán era ampliamente considerado un socio estadounidense poco confiable, uno que ofrecía apoyo a Washington durante la guerra en Afganistán, mientras que supuestamente respaldaba a los talibanes al mismo tiempo”, escriben Rhea Mogul y Sophia Saifi en CNN.
En 2011, Fuerzas Especiales de EEUU asesinaron a Osama Bin Laden en suelo paquistaní. Trump acusó al ejército de Pakistán de haber albergado al líder de Al Qaeda. En 2018, el republicano se quejó de que había dado a los paquistaníes miles de millones de dólares en ayuda a cambio de “nada más que mentiras y engaños, considerando a nuestros líderes como tontos”.
Pero pasó el tiempo y llegó Munir. Trump acabó atribuyendo al mariscal la negociación de un alto el fuego entre Pakistán e India. Además, cuenta The Economist, ha estrechado lazos con el círculo íntimo de Trump al posicionar a Pakistán como un centro neurálgico para las criptomonedas y los minerales críticos.
Y así, funcionarios paquistaníes han asegurado acuerdos en tierras raras y nominado al presidente de EEUU para el premio Nobel de la Paz. Lo último de esa excelente relación ha sido la adhesión de Pakistán a la Junta de Paz, la falsa ONU impulsada por Trump.
China, en la sombra
En días pasados, asegura el ejército pakistaní, Munir mantuvo numerosas conversaciones telefónicas con Trump y con su vicepresidente, J.D. Vance. Mientras, el ministro Ishaq Dar llevaba a cabo una intensa labor diplomática con Arabia Saudita, Turquía y Egipto y China, también China.
Si bien el gigante asiático observa (escondiendo su media sonrisa) el devenir caprichoso de la guerra de Irán, por obra y gracia del inquilino del despacho oval, al tiempo está interesado en que la guerra acabe. En los últimos días se sabe que Islamabad ha mantenido contactos con China, que es el principal socio de defensa de Islamabad. Es decir, Pekín ha tenido algo que ver en la apertura de la vía negociadora paquistaní y de su éxito momentáneo.
Pakistán, potencia nuclear
- El aparato de defensa paquistaní comprende un ejército, la marina, la fuerza aérea y el cuerpo de marines. Tiene unos 660.000 soldados, aviones de combate F-16, Mirage, JF-17 y la bomba atómica. Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), Pakistán posee en unas 170 ojivas nucleares. Dado que sigue acumulando material fisible, su arsenal nuclear podría ampliarse en la próxima década.
Las razones de Pakistán
Pakistán hace todo esto no solamente por la paz, no solo para ganar peso en el tablero mundial o porque pueda. Lo hace también porque se juega mucho en la resolución del conflicto. Al gobierno de Islamabad le interesa el fin de la guerra y que el estrecho de Ormuz vuelva a ser ese sitio por donde cruzan los petroleros sin prisa pero sin pausa.
De entrada, Pakistán no tiene grandes reservas de crudo; obtiene la mayor parte de su petróleo y gas de Oriente Medio. Además, cuenta AP, los cinco millones de paquistaníes que trabajan en el mundo árabe envían a casa remesas anuales que equivalen aproximadamente al total de los ingresos estatales por exportaciones.
No están siendo unos años fáciles para el país. En 2022, las inundaciones (con 1.500 muertos) y el aumento del precio del combustible llevaron a Pakistán al borde del colapso financiero. Estuvo al borde de la bancarrota, situación que evitó con un préstamo del Fondo Monetario Internacional, China y los países del Golfo.
También tiene sus guerras. En mayo de 2025, aviones de Pakistán y la India combatieron durante cuatro días. Y este año, han luchado contra los talibanes en Afganistán, a quienes les acusa de perpetrar atentados terroristas, incluido el del pasado noviembre en la capital. El pasado 2 de abril, Afganistán y Pakistán iniciaron conversaciones de paz para poner fin a las hostilidades. De la mediación se ha encargado China.


