
Los incendios azotan Europa en los últimos años y bien lo saben en algunas zonas de España. Bruselas no quiere que las situaciones de pasados veranos en diferentes puntos de la UE se vuelvan a repetir y este miércoles la Comisión Europea ha presentado una nueva estrategia integrada para abordar la creciente amenaza de los incendios forestales, que son cada vez “más grandes, frecuentes y destructivos”, insisten. El enfoque propuesto por el Ejecutivo comunitario es “holístico” y cubre todas las fases de la crisis: desde la prevención y la preparación hasta la respuesta y la recuperación, con el fin de garantizar “una mayor protección para los europeos y el medio ambiente”.
Para comprender la magnitud del desafío, cabe destacar que el año 2025 se cerró como la “peor temporada de incendios desde que se tiene constancia”, dejando tras de sí una cifra devastadora de más de un millón de hectáreas calcinadas. Esta situación ha generado una alarma social sin precedentes: según datos oficiales, “la mitad de los ciudadanos” europeos temen el impacto de este fenómeno natural, lo que obliga a las instituciones a actuar con celeridad.
La prevención se sitúa en el núcleo del plan, con un fuerte impulso a las medidas basadas en los ecosistemas para construir “paisajes resilientes al fuego”. En este sentido, se ha adoptado una guía sobre la Red Natura 2000 que busca compatibilizar la protección de la biodiversidad con la planificación de medidas que mitiguen el riesgo, ofreciendo “flexibilidad a los Estados miembros” para actuar con rapidez en situaciones de emergencia donde salvar vidas es la prioridad.
La Comisión apuesta por fomentar una verdadera “cultura de la preparación”, involucrando activamente a la juventud a través de programas educativos y de voluntariado. Para ello, se incluirá la capacitación en esta materia en la formación del personal docente y se organizarán paneles ciudadanos europeos para concienciar sobre los riesgos, buscando un “enfoque de toda la sociedad” en la lucha contra el fuego.
En el apartado tecnológico, la Unión reforzará el sistema de información forestal apoyado por el satélite Copernicus y desarrollará herramientas de “modelización asistida por IA” para apoyar la toma de decisiones críticas. El objetivo es estandarizar la evaluación de riesgos a escala paneuropea para identificar las mejores prácticas que permitan “aumentar la resiliencia del paisaje” y mejorar sustancialmente los sistemas de alerta temprana.
La respuesta operativa recibirá un impulso significativo con la ampliación de la flota rescEU, que incorporará “12 aviones y cinco helicópteros de extinción” adicionales. De hecho, el primer helicóptero de esta flota fue entregado a Rumanía en enero de 2026 y ya se encuentra disponible para la actual temporada, demostrando un compromiso de “solidaridad” tangible entre los Estados miembros.
Además, se proyecta la creación de un “hub europeo de lucha contra incendios en Chipre” -algo que ya anunció Ursula von der Leyen en el último discurso sobre el Estado de la Unión-, que servirá como centro logístico para emergencias y formación de personal especializado. Al mismo tiempo, se ha propuesto la recogida de datos para comprender mejor los “riesgos para la salud a largo plazo” que enfrentan los bomberos debido a su exposición a sustancias tóxicas durante las labores de extinción.
Los responsables comunitarios han subrayado que esta lucha es una decisión económica estratégica, pues invertir en restauración de la naturaleza permite “evitar daños económicos por valor de miles de millones de euros” derivados de las catástrofes. Como afirma la comisaria Jessika Roswall, la resiliencia económica de Europa está directamente vinculada a la “salud de nuestros ecosistemas”, de modo que proteger uno implica necesariamente proteger el otro.
La visión política del plan recalca que “los incendios forestales no conocen fronteras, y nuestra respuesta tampoco debería conocerlas”. Este enfoque de unidad pretende que el Mecanismo de Protección Civil de la UE y la reserva estratégica rescEU funcionen como una red de seguridad coordinada que garantice que ninguna región europea se enfrente sola a fuegos cada vez más “feroces”.
Finalmente, la Comisión presentará una propuesta de Recomendación a los países miembros para anclar estos esfuerzos bajo un modelo de gobernanza integral. Según la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario, Roxana Mînzatu, el mensaje central es claro: Europa debe estar “lista antes de que empiece el primer incendio”, reafirmando el compromiso de que la prevención y la preparación deben ir siempre de la mano para salvar vidas.


