
¿Ha llegado el momento de que la Unión Europea retome los contactos con Rusia cuando se van a cumplir cuatro años de la invasión de Ucrania? Algunos creen que sí. Francia ya ha enviado un emisario ‘en secreto’, según medios nacionales y algunos bálticos piden que la Unión se mueva hacia Moscú; así lo expresaron en sendas entrevistas a Euronews el presidente de Estonia y la primera ministra de Letonia, en dos movimientos bastante significativos. Los Bálticos piden de hecho que la UE designe a un enviado especial para retomar unas conversaciones con el Kremlin que no se dan desde antes de la invasión y que, dicen, pueden ser clave para alcanzar una paz “justa” para Kiev.
Estos giros se dan, además, en el mismo contexto de las conversaciones a tres de Rusia, Ucrania y Estados Unidos en Abu Dabi, que se ha retomado esta semana. Europa quiere estar en la mesa, pero todavía no sabe cómo. Es más, París ya va por su cuenta, según confirmó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que reconoció contactos “a nivel técnico” con Francia. “Es cierto que hay algunos contactos a nivel operativo, pero aún no podemos decir nada destacable al respecto”, sostuvo, algo que también reconoció el propio Emmanuel Macron.
El presidente galo, de hecho, fue el líder europeo más activo en las conversaciones con Putin tanto en los meses previos a la invasión como las primeras semanas de guerra. Después todo se fundió a negro y ahora el Elíseo quiere encabezar el deshielo. Tanto es así que el diario L’Express dio más detalles de estos movimientos. Emmanuel Bonne, asesor diplomático de Macron, viajó discretamente a Moscú el martes 3 de febrero para reunirse con su homólogo del Kremlin, Yuri Ushakov, explicaron. Además, los dirigentes franceses añadieron también que esto se está dando con el conocimiento y la aprobación del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
Macron lleva desde finales de 2025 abogando por “restablecer los canales de comunicación” con Rusia, un cambio que también ve con buenos ojos la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. “Es hora de que la UE hable con Rusia”, aseguró en un debate parlamentario el pasado 9 de enero, en el que respaldó las dinámicas defendidas por el presidente francés. “Macron tiene razón”, dijo literalmente. No acompaña esta idea, en cambio, el canciller alemán, Friedrich Merz, que por ahora se niega de manera tajante a volver a hablar con Putin.
Los Bálticos también piden un giro en la estrategia europea… y desde lo común. La primera ministra letona, Evika Silina, y el presidente estonio, Alar Karis, afirmaron que cualquier comunicación con Rusia debería llevarse a cabo con la aprobación Ucrania y sugirieron que el interlocutor, aún por nombrar, fuera una figura de consenso. Es decir, tiene que contar con el respaldo de los Estados miembros. Ninguno rechaza los planes de Francia, pero apelan a la unidad europea. “Creo que hay que recurrir a la diplomacia. Siempre hay que dialogar, pero debemos aislar a Rusia y mantener las sanciones“, sostuvo Silina, insistiendo en que ambas vías son compatibles, que además ve necesario que Europa esté en la mesa “porque las negociaciones ya han comenzado” con EEUU como mediador. “¿Por qué no deberíamos los europeos estar en ellas?”, se preguntó.
Karis va en la misma línea, según expuso en la entrevista. “La Unión Europea también debería participar en estas conversaciones. Aunque no estamos luchando directamente contra Rusia, llevamos muchos años apoyando a Ucrania y seguimos haciéndolo”, dijo, y añadió que la UE “va tarde” en ese sentido. “Hace un par de años, nos encontrábamos en una situación en la que no hablábamos con los agresores, y ahora nos preocupa no estar en la mesa de negociaciones“, recordó el presidente estonio, que pide “encontrar una solución diplomática” a la guerra.
Siempre hay que dialogar, pero debemos aislar a Rusia y mantener las sanciones
Mientras, en Bruselas son más cautos y fuentes comunitarias consultadas por 20minutos confirman que esos contactos se retomarán bajo ciertas condiciones, cuando llegue el momento y siempre en coordinación, dicen, con los deseos y las peticiones de Ucrania. Ven con buenos ojos las conversaciones en Abu Dabi pero prefieren no adelantar acontecimientos y, en general, la estrategia no cambia. Tanto es así que esta semana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habló por teléfono con Zelenski en la previa de las nuevas reuniones en Abu Dabi y anticipó más sanciones contra Moscú. “Muy pronto presentaremos nuestro vigésimo paquete de sanciones. Esto va de incrementar la presión en Rusia para que se siente en la mesa de negociación con una intención genuina de paz”, escribió la dirigente alemana en redes sociales.
Además, la ayuda a Ucrania fluye y los países de la UE confirmaron esta semana un acuerdo para el marco legal a través del cual se entregarán 90.000 millones de euros de ayuda a Ucrania con cargo al presupuesto comunitario, es decir, con una nueva emisión de deuda conjunta -como se hizo por ejemplo durante la pandemia de Covid-. El pacto lo han alcanzado los embajadores de los gobiernos en Bruselas, pero es un acuerdo a 24 socios, pues se quedan fuera Hungría, Eslovaquia y la República Checa; 60.000 millones se destinarán a material militar con prioridad para la producción europea. Los otros 30.000 millones se podrán destinar a cuestiones financieras o humanitarias.
“El préstamo de apoyo a Ucrania ayudará a este país a hacer frente a sus necesidades urgentes de financiación mientras Rusia continúa su guerra de agresión. Con ese fin, se destinará específicamente a apoyar el presupuesto general y las necesidades de defensa de Ucrania”, explica el comunicado del Consejo. Esta se convirtió hace un par de meses en la vía predilecta de los 27 ante la imposibilidad de alcanzar esos 90.000 millones para 2026 y 2027 a partir de los activos rusos congelados en territorio de la Unión; ahora falta que el Parlamento Europeo dé el visto bueno -algo que podrá hacer en el pleno de febrero- y la idea es que Kiev reciba la primera partida a finales de marzo a más tardar.
De otra vida parece la eterna mesa que separó a Macron y Putin en el Kremlin en 2022. El tiempo ha pasado, pero la invasión rusa de Ucrania sigue. Ahora ya empieza a haber cierta división: nadie duda de que la UE tiene que mantener la presión sobre Putin pero varios países consideran que eso debe ir de la mano de pasos para que el bloque comunitario no pierda el tren de la diplomacia. Mientras, Ucrania y Rusia hablan, con Estados Unidos… pero sin Europa.


