Aldrich Ames, exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, murió a los 84 años en una prisión federal de Maryland. La Oficina Federal de Prisiones confirmó su deceso sin proporcionar detalles adicionales hasta la realización de la autopsia.
Ames se incorporó a la CIA en 1962 como analista de inteligencia soviética. En 1985, mientras trabajaba en la División Soviética de la agencia en Virginia, comenzó a filtrar información clasificada a la Unión Soviética. Según registros oficiales, recibió más de 2,5 millones de dólares a cambio de datos que incluyeron identidades de agentes estadounidenses infiltrados en la KGB, operaciones clandestinas y tecnología de vigilancia.
Las filtraciones resultaron en la ejecución de al menos 10 agentes de inteligencia de Estados Unidos y el fracaso de más de 100 operaciones. Ames utilizaba métodos como buzones secretos en Washington para entregar documentos.
En 1993, el FBI inició una investigación tras detectar discrepancias entre su salario y su nivel de vida, que incluía la compra de un vehículo Jaguar y una vivienda al contado. El 21 de febrero de 1994, Ames y su esposa, Rosario Ames, fueron detenidos en Arlington bajo cargos de espionaje. Como parte de su acuerdo de culpabilidad, entregó bienes y 547.000 dólares al Fondo de Asistencia a Víctimas del Departamento de Justicia.
Fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. En un informe del Senado de Estados Unidos, Ames declaró que su colaboración con Rusia surgió inicialmente como una solución financiera, pero reconoció haber cruzado «una línea irreversible». Cumplía condena desde 1994.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


