MTV apaga sus señales en todo el mundo al ritmo del ‘Bye, bye, bye’ de *NSYNC

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Sí, parece mentira, pero existió un tiempo en el que la música no se buscaba a través de un algoritmo, sino que había que esperar a que sonara en tu emisora de radio favorita o frente al televisor. Un tiempo en el que el estreno de un videoclip se convertía en todo un evento internacional y que, en los tiempos actuales, se lleva a cabo de una forma distinta. Los tiempos han cambiado y eso ha obligado al mítico canal de televisión MTV a empezar una nueva etapa para la marca que le ha obligado a despedirse de sus numerosas señales temáticas, marcando un adiós definitivo desde el 1 de enero de 2026. Es un movimiento que marca el fin de una era en la cultura pop que deja huérfanos a millones de espectadores que crecieron bajo el reinado de la “M” más famosa de la tele.

El apagón, ejecutado por Paramount -propietario de la cadena- tras la reestructuración de sus activos, no es el simple corte de esta mítica señal. La cadena, consciente de su peso en la historia, ha decidido despedirse con un guiño cargado de simbolismo y también una pizca de ironía. Para los últimos minutos de emisión de sus canales temáticos (como ‘MTV 80s’‘MTV 90s’ y ‘MTV 00s’), la canción elegida no ha sido otra que el himno de las boy bands por excelencia: ‘Bye bye bye’ de NSYNC.

Ver a Justin Timberlake y a los suyos llevando a cabo su mítica coreografía de marionetas mientras la señal se desvanecía hacia el negro ha sido un golpe directo al corazón de la generación millennial. Elegir este tema es una decisión brillante por dos motivos: primero, por su evidente título, y segundo, porque representa el momento de máximo esplendor de la cadena, cuando el programa ‘Total request live’ dictaba qué se escuchaba en todo el planeta.

Con este “adiós, adiós, adiós”, MTV reconoce que el modelo de televisión musical lineal ha perdido la batalla frente a la inmediatez de las plataformas de streaming. Como aquella revolución que empezó en 1981 con la promesa de que “el vídeo mató a la estrella de la radio”. Efectivamente, ‘Video killed the radio star’ de The bugles fue el videoclip que inauguró las emisiones de MTV, que ahora se ve devorada por la pantalla del smartphone.

Es importante aclarar que la marca no desaparece del todo, pero sí muta de forma irreversible en televisión como cadena musical. El canal principal de MTV seguirá existiendo en las plataformas de pago, pero su contenido estará dedicado exclusivamente a los reality shows y al entretenimiento, como venía haciendo hasta ahora. Así que aquel espacio que una vez fue el santuario de los videoclips, los ‘MTV unplugged’ y los documentales musicales, se centrará ahora en otro tipo de formatos más demandados.

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Todo el contenido musical, por su parte, se desplazará a los canales gratuitos con publicidad en plataformas digitales o a las listas de reproducción bajo demanda de la marca. Sin embargo, se pierde ese factor de curiosidad y descubrimiento que ofrecía la tele: ese momento en el que, simplemente dejando puesto el canal, ibas descubriendo toda una nueva banda sonora que no sabías que te iba a encantar.

El cierre de estas señales nos obliga ahora a reflexionar sobre el impacto de MTV en la industria musical. Sin ella, no entenderíamos las carreras profesionales de artistas como Madonna, Michael Jackson o Britney Spears, entre tantísimos otros, que diseñaron su estética pensando específicamente en cómo lucirían sus canciones en la pequeña pantalla. MTV convirtió la música en algo que no solo se escuchaba, sino que también se vestía.

En las redes sociales de todo el mundo, el hashtag -que también está en decadencia- conmemorativo #GoodbyeMTV se ha llenado de mensajes nostálgicos. Los usuarios han recordado desde las primeras emisiones de los años 80 hasta la explosión del pop adolescente de finales de los 90. Todos coinciden en lo mismo: el fin de estas señales musicales es el último clavo en el ataúd de una forma de consumir cultura que ya no volverá nunca más.

Hemos presenciado con respeto este adiós porque MTV también nos enseñó a amar el pop con los ojos y, aunque la señal se haya ido a negro al ritmo de *NSYNC, las canciones y los recuerdos de aquellas tardes frente a la tele permanecerán intactos. Bye, bye, bye, MTV. Gracias por el espectáculo.