Mojtaba Jamenei ha sido elegido como nuevo líder supremo de Irán, el tercero desde la fundación de la República Islámica. Tras años de anonimato, su nombramiento llega en un momento crítico después del inicio el pasado fin de semana del conflicto en Oriente Medio, en … una campaña que tiene como objetivo declarado forzar un cambio de gobierno.
Nacido en septiembre de 1969 en Mashhad, al noreste del país, Motjaba es el segundo hijo del fallecido Alí Jamenei. Los medios internacionales afirman que en los años 80 sirvió al ejército de su país durante periodos cortos. Así, participó en la guerra entre Irán e Irak, que alejó más a Irán de EE.UU. y sus aliados occidentales, posicionados a favor de Irak.
Tras haber estudiado en una escuela religiosa en Teherán, hizo Teología en Qom, donde después ha impartido clases. A sus 56 años, hasta la fecha no ha ocupado puestos en el poder, ni ha concurrido a unas elecciones. Todo ello a diferencia de su padre, quien, cuando llegó al cargo de líder supremo, sí había sido presidente de Irán durante ocho años, a las órdenes del ayatolá Ruholá Jomeini, fundador de la República Islámica.
Sin embargo, Motjaba sí ha sido durante décadas una figura de peso en el entorno de Alí Jamenei. Además, mantiene estrechas relaciones con la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo militar e ideológico de élite de las Fuerzas Armadas iraníes, y se le considera cercano a los conservadores.
En el clero iraní, es un hoyatoleslam, un religioso de nivel medio, y no un ayatolá. Tampoco lo era su padre en 1989, cuando se convirtió en líder del país.
El nombre de Motjaba Jammenei salió a la luz en 2005. Fue en las elecciones presidenciales ganadas por Mahmud Ahmadineyad –fallecido el pasado 28 de febrero–. Precisamente entonces, Mehdi Karroubi, candidato reformista, acusó al nuevo líder iraní de supuestamente haber interferido en los comicios para ayudar a Ahmadineyad a quedar en primer lugar.
Eso mismo volvió a ocurrir cuatro años después, derivando en las protestas masivas conocidas como Movimiento Verde. En ellas, entre otras consignas, los manifestantes se pronunciaban en contra de la idea de que Motjaba acabase sucediendo a su padre, como ahora ha ocurrido.
Continuidad del régimen de Jamenei
El nombramiento del hijo de Jamenei como su sucesor podría despertar recelos porque supone instaurar una dinastía que recuerda a la monarquía de los Pahlaví derrocada en la Revolución Islámica de 1979, informa Europa Press. Así, este movimiento es bien visto por los seguidores del nuevo líder supremo, que ven en él la continuidad del camino establecido por su padre. También, según analistas citados por medios internacionales, constituye un símbolo de que el régimen se mantiene rígido frente a la presión de Occidente.
Aunque ha mantenido un perfil bajo, desde EE.UU. lo han llegado a describir como un líder «capaz y enérgico» dentro del régimen de Jamenei, recoge Associated Press.
Desde 2019, el propio Mojtaba Jamenei está en las listas de sanciones de Estados Unidos y sus aliados. Fue durante el primer mandato de Donald Trump, quien alegó que representaba a su padre «a pesar de no haber sido elegido ni nombrado para ningún cargo gubernamental, salvo en su oficina».
Tras su nombramiento, Israel ha lanzado una dura advertencia al nuevo líder supremo y a quien lo haya elegido. Así, ha afirmado que «la mano del Estado de Israel seguirá a cualquier sucesor y a cualquiera que busque nombrar uno».
Una fortuna de más de 100 millones de dólares
Una investigación de la agencia de noticias Bloomberg, citada por AFP, afirma que posee una fortuna de más de 100 millones de dólares. Este dinero procedente de la venta de petróleo se había canalizado hacia inversiones en bienes raíces de lujo en Gran Bretaña, hoteles en Europa y propiedades en Dubái a través de empresas fantasma en paraísos fiscales, según el informe.
La Asamblea de Expertos, encargada de la elección del sucesor de Alí Jamenei, estaba formada por 88 miembros del clero chií, representantes de las distintas regiones del país. Estos se nombran cada ocho años. La sede ha sido uno de los objetivos de los bombardeos que se llevan sucediendo desde el pasado fin de semana.
Mientras la Asamblea elegía al nuevo líder, el poder estaba en manos de un tiunvirato formado por el miembro del ala dura Alireza Arafi, el ultracoservador Gholamhossein Mohseni-Ejei y el presidente del país, Masud Pezeshkian.

