La ministra del Interior portuguesa, Maria Lúcia Amaral, dimitió este martes al considerar que ya no tenía las condiciones «políticas y personales» para mantenerse en el cargo. El presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, aceptó la renuncia de inmediato. La ministra llevaba … menos de ocho meses en funciones y durante las últimas dos semanas ha sido duramente criticada por la oposición y por dirigentes locales por la gestión de la crisis provocada por los temporales, que se han cobrado 15 vidas.
Según la nota divulgada oficialmente, la dimisión fue propuesta por el propio primer ministro conservador, Luis Montenegro, que asumirá ahora la cartera de Interior de forma transitoria. Queda abierta la posibilidad de una remodelación más amplia del Ejecutivo antes de que el próximo presidente de la República, el socialista Antonio José Seguro, tome posesión, el 9 de marzo.
El paso de la depresión Kristin, seguida de Leonardo y Marta, dejó 15 muertos, municipios parcial o totalmente inundados, carreteras cortadas o destruidas, infraestructuras dañadas, árboles arrancados y tejados destrozados. La falta de tejas y de mano de obra ha obligado a muchos propietarios a cubrir sus casas con lonas para evitar filtraciones. Dos semanas después, unas 41.000 personas (de las casi 400 mil que quedaron a oscuras) siguen sin electricidad y dependen de generadores, con gastos diarios en combustible que rondan los 50 euros, según denuncian algunos vecinos.
Maria Lúcia Amaral, jurista y exdefensora del Pueblo, de 68 años, ha sido criticada por la oposición por sus fallos de comunicación y por la forma de conducir la gestión de la crisis. La oposición y varios alcaldes la acusaron de tardar en responder a las necesidades de las poblaciones afectadas y ella se defendió diciendo que durante los dos primeros días había estado trabajando en la «invisibilidad», centrada en la recogida de información, el planeamiento y la coordinación.
Más tarde, tras visitar la ciudad de Leiria, una de las más afectadas por el paso de la depresión Kristin, admitió la complejidad de la respuesta y habló de «aprendizaje colectivo», reconociendo ante los periodistas que en realidad no sabía exactamente qué había fallado. Sus declaraciones fueron consideradas inoportunas por los responsables locales.
No era la primera polémica. Ya en verano había recibido críticas por la gestión de los incendios forestales y, en diciembre, reconoció en el Parlamento que la introducción del control digital en el aeropuerto de Lisboa «había salido muy mal».
El líder del Partido Socialista, José Luís Carneiro, afirmó que la renuncia es «la prueba de que el Gobierno ha fallado» en la respuesta a las tempestades. «El primer ministro es el principal responsable de la protección civil del país», subrayó. También el ex candidato presidencial y almirante Henrique Gouveia e Melo, responsable del proceso de vacunación durante la pandemia, había pedido la dimisión de la ministra en un artículo de opinión publicado este martes, en el que calificó al Ejecutivo de «gobierno de improvisación» y defendió que la Protección Civil debe ser «remodelada y profesionalizada», además de proponer un «Plan Marshall regional» para recuperar las zonas afectadas.
La dimisión llega después de que el Parlamento aprobara una audiencia urgente con Amaral, que finalmente no va a celebrarse, tras considerar varios partidos que la ministra no tenía condiciones para continuar. Es la primera baja del Gobierno de Montenegro, que asumió funciones en junio del año pasado. Mientras tanto, el primer ministro se hará cargo del Interior en plena persistencia de las lluvias y con numerosas localidades anegadas.
Los daños materiales hasta el momento son extensos: casas y empresas destruidas o dañadas, caída de árboles y estructuras, carreteras, colegios y transportes cerrados, cortes de energía, agua y comunicaciones, inundaciones y crecidas de ríos. Las regiones Centro, Lisboa y Alentejo figuran entre las más castigadas. El Gobierno ha prolongado la situación de calamidad hasta el día 15 en 68 municipios y ha anunciado ayudas por valor de 2.500 millones de euros.
Protección Civil ha advertido de que será necesario seguir cortando carreteras de forma intermitente, lo que podría dejar a algunas localidades aisladas. Las autoridades piden extremar la precaución, evitar desplazamientos innecesarios y no aparcar junto a árboles o muros que puedan derrumbarse. También recomiendan especial cuidado al circular, ya que pueden formarse balsas de agua o placas de hielo en las zonas más altas. Para los próximos días se consideran probables desprendimientos de muros, taludes y laderas, así como crecidas en los cauces y corrimientos de tierra provocados por la filtración de agua en el terreno.


