Si todos los partidos pudieran ser así de perfectos, ya se podría pensar en organizar los días libres para junio próximo, para el triunfal desfile por el Cañón de los Héroes. Los Knicks podrían aprovechar varios resultados como este durante su actual racha de siete juegos como locales. Los dolores de crecimiento han sido evidentes en los primeros compases de la temporada y, en ocasiones, difíciles de presenciar.

El domingo, los Knicks barrieron a los Bulls 128-116 en el Madison Square Garden, en un encuentro que se convirtió en un mero trámite durante los últimos 15 minutos, ya que cada objetivo en la lista de tareas de Mike Brown estaba cumplido.
¿Ritmo? Comprobado. Los Knicks impulsaron el balón constantemente, superaron 24-19 en contraataques a unos Bulls ávidos de velocidad y acumularon 31 asistencias con 45 tiros de campo anotados.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**



