Uno de los hechos más determinantes de la última semana de la vida de Jesús es la traición de uno de sus discípulos cercanos, quien lo entregó a las autoridades. Ese hecho marcó el destino del Mesías, quien, sabiendo lo que debía pasar con su vida, siempre se mantuvo firme. Ese hecho representó el momento de quiebre interno para Jesús. Saber que uno de los suyos lo traicionaría debió ser un golpe profundo. (Seguir leyendo…)
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