La captura de Nicolás Maduro se ha convertido en un asunto de tensión para la política mexicana. Este lunes el Senado debía autorizar el ingreso de tropas estadounidenses al país para realizar acciones de capacitación, pero esa reunión se ha suspendió hasta … nuevo aviso. Fuentes legislativas confirmaron a ABC que el motivo de la postergación obedece a la situación en Venezuela.
Los dos senadores que operaron para suspender la reunión, Carlos Lomelí y Manuel Ladrón de Guevara, tienen fuerte cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que este sábado cuestionó a Donald Trump, mediante sus redes sociales, por la captura del dictador venezolano en un ataque sobre ese país.
El mensaje de López Obrador, según señalan desde el Palacio Nacional, no cayó en gracia a la presidenta Claudia Sheinbaum, que buscaba tener el monopolio de la respuesta a las acciones de Estados Unidos en Venezuela. Sheinbaum se había manifestado horas antes a López Obrador con un mensaje que criticaba la ruptura del orden legal que implicó el arresto de Maduro pero, al mismo tiempo, se cuidaba de una crítica directa a Trump.
El mensaje de López Obrador no solo fue más duro de lo querido por el Gobierno mexicano, sino que además a las pocas horas tuvo lugar una manifestación en la embajada de EE.UU. contra el arresto de Maduro en la Ciudad de México en la cual, según confirmó la prensa mexicana, participaron muy pocos venezolanos. Casi todos eran mexicanos afines al expresidente.
Cooperación con EE.UU.
Desde que Sheinbaum es presidenta han ingresado al país cientos de soldados y oficiales estadounidenses para realizar acciones de cooperación. La presidenta busca priorizar este tipo de actividades conjuntas para contener la intención de Trump de enviar tropas a México para combatir a los cárteles de la droga.
En el documento remitido al Senado, el Gobierno mexicano detalla que Sheinbaum solicitó hace dos semanas el permiso para el ingreso a territorio mexicano de 19 miembros de la Fuerza de Operaciones Especiales Navy Seals y 10 soldados del 7º Grupo de Fuerzas Especiales, de la Marina de los Estados Unidos.
Por otra parte, desde el Palacio Nacional han evitado que el Senado emitiera un pronunciamiento de fuerte crítica hacia Washington. Tras una rápida operación política, el comunicado que se elaboró fue de tono más neutro y sin ataques al presidente republicano. Sin embargo, los senadores afines a López Obrador lograron suspender la audiencia en el Senado para aprobar el ingreso de los militares estadounidenses.
Las dos situaciones grafican lo que sucede en la izquierda mexicana respecto a Trump y Venezuela: la presidenta busca mantener la buena relación con EE.UU. y evitar choques innecesarios pero el sector más ultra, identificado con López Obrador, busca confrontar con Trump para consolidar su base electoral. El sector más duro, además, promueve la tesis de que no tiene demasiado sentido sostener la moderación con Trump porque este, cada vez que puede, arremete contra México, como sucedió el sábado en la entrevista que dio Trump a Fox News, donde dijo que México era gobernado por los cárteles de la droga y que «había que hacer algo».
Desde que Sheinbaum es presidenta han ingresado al país cientos de soldados y oficiales estadounidenses para realizar acciones de cooperación
En paralelo, este domingo en un comunicado conjunto, los gobiernos de México, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y España consideraron que sólo compete a los venezolanos construir una solución democrática ante la captura de Maduro. «Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos, lo que resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región», señalaron.
El mensaje es en referencia a los dichos de Trump de que empresas estadounidenses se encargarían de restablecer la deteriorada industria petrolera. «Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes de cualquier parte del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera, y empiecen a ganar dinero para el país… también irá a EE.UU. en forma de reembolso por los daños que ese país nos causó», dijo el presidente desde Mar-A-Lago.


