La MetroCard está recibiendo una segunda oportunidad como artículo de colección. El icónico método de pago del transporte neoyorquino se ofrece por miles de dólares en sitios de subastas en línea, renaciendo como objeto de nostalgia apenas días después de su retiro definitivo.
“AHORA SON ARTÍCULOS DE COLECCIÓN DEBIDO A QUE NO SE VOLVERÁN A FABRICAR. Descanse en paz la MetroCard, tan icónica durante décadas”, declaró un vendedor en eBay.

Las tarjetas amarillas y azules —que prácticamente desaparecieron de los cinco condados semanas antes de su despedida oficial— ahora alcanzan precios exorbitantes. Un ejemplar muy usado del 2025 se ofrece por $3,500, un marcado contraste con su precio original de $1.
El vendedor Richard Usowicz capitalizó el factor nostalgia al listar su MetroCard por $155. “Escuché sobre la MetroCard que deja de imprimirse. Cuando algo ya no está disponible, es cuestión de oferta y demanda”, explicó Usowicz, propietario de SDR Solutions.
El residente de Bayonne subió sus tarjetas sobrantes con un precio deliberadamente llamativo para atraer tráfico a su tienda. “Honestamente, ha funcionado”, admitió. “Muchos buscan nostalgia. La mayoría de mis clientes son millennials y Gen Z, que anhelan tiempos más simples”.
Docenas de listados similares rondan los $100, y los nostálgicos del transporte los adquieren ávidamente. Más de 360 personas compraron paquetes de 10 MetroCards sin usar por $69, mientras otros pagaron $25 por cuatro tarjetas de 2 viajes promocionadas como “coleccionables del transporte de NYC”.
Tras el Año Nuevo, muchos vendedores actualizaron sus publicaciones para destacar la rareza de las tarjetas, elevando precios hasta $155 por un solo pase. “Presenta el icónico diseño del metro de NYC y es un recordatorio perfecto de la historia de la ciudad. No pierdas la oportunidad de poseer una pieza de la historia del transporte”, promocionó un vendedor.
La MetroCard fue oficialmente retirada el 31 de diciembre tras tres décadas como principal sistema de pago. Aunque inicialmente rechazada por los neoyorquinos, se convirtió en un símbolo de la ciudad, con su diseño amarillo asociado indisolublemente a Nueva York.
Paradójicamente, pese al lamento público por su desaparición, los usuarios no la emplearon masivamente en sus últimos días: en diciembre, el 94% de los viajes ya se realizaban con OMNY, según datos de la MTA.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**



