El discurso de Friedrich Merz ante el congreso de la Unión Cristianodemócrata en Stuttgart, pidiendo la reelección como presidente, fue interrumpido este viernes en varias ocasiones por los aplausos de los delegados. Pero ninguno como la ovación que siguió a su propuesta de … una Europa fuerte basada en tres principios: segura por sus propias fuerzas de defensa para no ser víctima de presiones externas; soberana en lo que respecta a la tecnología; y próspera, según la hoja de ruta acordada por los jefes de gobierno, que «impulsará una nueva dinámica con menos regulación, nuevos acuerdos comerciales y porque no nos dejaremos nunca más intimidar por toda esa gente que ha puesto nuestra industria a los pies de nuestros enemigos». En este, punto, los delegados se pusieron en pie y ratificaron sus palabras con unanimidad.
En la votación posterior, Merz obtuvo el 91,17% de los votos. No era el 95,3% con el que fue elegido por primera vez en 2022, pero se alzaba por encima del 89,8% de su última elección, en 2024. Demostró que sigue teniendo detrás prácticamente a todo el partido y consiguió contagiar su entusiasmo por ofrecer a Alemania y a Europa un camino en medio del escenario de incertidumbre.
Comenzó citando a Adenauer, como heredero de la tradición cristianodemócrata, y pasó después por Kohl y varios líderes regionales de prestigio. Canceló incluso una vieja deuda, reconociendo públicamente el valor de su antigua rival interna, Angela Merkel, a la que hizo la vida imposible en el seno de la CDU. «Tú, Angela, durante nada menos que 16 años, personalizaste la opción por la libertad con un gigantesco rendimiento de gobierno», agradeció sus cuatro legislaturas. Merkel, que asistía por primera vez a un congreso del partido desde que abandonó la Cancillería, se mantuvo impasible ante los halagos y ni siquiera esbozó una sonrisa. «Merz quiere ser la nueva Merkel», juzgaba después en privado uno de los delegados.
Pero, si Merz se esforzó por aglutinar con su discurso a todas las familias de la CDU, fue por la necesidad que impone la nueva situación. «El mundo que aprendimos y que conocíamos desaparece. Surge uno más gris y más peligroso, de grandes potencias, un nuevo orden y un nuevo papel de Alemania en el mundo», dijo, describiendo la realidad ante la que cerrar filas. Aclaró, sin embargo, que no se resigna a perder a Estados Unidos como aliado. «La sociedad trasatlántica, en la que he invertido gran parte de mi propia vida profesional y política… conozco el país y amo a sus gentes, no dejaré de creer que allí hay quienes todavía comparten nuestros valores y nuestra cultura, que a pesar de las tensiones seguirán siendo nuestros amigos», confió. «Pero no debemos tomar esta nueva era como un destino insalvable, sino tomar las riendas de nuestro destino», arengó a los delegados. Según señaló, «si algo hemos demostrado como partido es que somos el apropiado para guiar a Alemania en los momentos más difíciles».
Negativa a pactar con la ultraderecha
Como ha hecho desde que ocupa la Cancillería de Berlín, y a pesar de que la elecciones regionales próximas en el calendario auguran una fuerte subida de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), Merz lamentó que «la fascinación por la autoridad está de nuevo presente en nuestra sociedad, la vida moderna digital se deja seducir por soluciones rápidas, pero la democracia requiere tiempo, debate, y al final siempre compromiso… nada se soluciona con un par de ‘likes’ y debemos seguir explicando con paciencia y firmeza la confianza en las instituciones, en el Estado de derecho». Tras señalar a AfD como enemigos de los principios fundamentales de la democracia cristiana, reiteró su veto a acuerdos de gobierno aclarando que »con esa gente no vamos a tener nada que ver».
Otro de los puntos culminantes de su discurso fue el apoyo a Ucrania. «Estamos del lado del pueblo de Ucrania sin peros ni salvedades», dijo, y criticó a quienes, a diferencia de Alemania, no cumplen con el 5% del PIB en gasto en defensa, sin citar expresamente a España. «Ese pacifismo naíf está alimentando la guerra de mañana», reprochó, y sentenció que «en unos años veremos que hicimos lo correcto». Ante un mundo en plena metamorfosis, en el que los equilibrios de poder globales están mutando, Merz llamó a la unidad de Europa y a ofrecer respuestas efectivas.
«En mi opinión no es tan complicado, se trata de cambiar de prioridades», justificó el levantamiento del freno a la deuda para financiar el rearme. «Sin duda la decisión más difícil que he debido tomar y que creo que fue correcta», confesó. De igual modo, argumentó la necesidad de las reformas que está implementando en la economía alemana, que van desde la seguridad social, las pensiones y las ayudas sociales hasta la normativa laboral y fiscal. En este sentido, subrayó que Alemania no podrá lograrlo sin Europa y viceversa. «Mis críticos me llaman canciller de Exteriores, pero para mi es un cumplido», señaló. Para concluir, dejó claro que «hoy en día seguridad nacional y seguridad internacional son la misma cosa, economía alemana y economía europea son la misma cosa, y debemos tener muy claro hasta dónde estamos dispuestos a explotar nuestro potencial».


