Los aranceles de Trump están echando en brazos chinos a los exportadores europeos y el canciller alemán, Friedrich Merz, se afana hoy y mañana en obtener el beneplácito de Beijing para las empresas alemanas. En su primer viaje como jefe de gobierno al … gigante oriental, acaba de aterrizar acompañado por una delegación empresarial de 30 miembros, entre los que destacan directivos de Bayer, Volkswagen, Merzedes-Benz, BMW, Adidas y Siemens.
«Un proverbio chino dice que el caballo no juega solo con su fuerza, sino tirando del carro junto a otros y esa es una imagen adecuada de este viaje», avanzaba Merz antes de despegar de Berlín, un mensaje que ha repetido ya en presencia del primer ministro chino, Li Qiang.
«Tenemos preocupaciones muy específicas respecto a nuestra cooperación, que queremos mejorar y hacer justa», ha recalcado Merz. Li, por su parte, ha hecho un llamamiento a ambas partes para que trabajen juntas para salvaguardar el multilateralismo y el libre comercio. «China y Alemania, como dos de las mayores economías del mundo y países importantes con influencia importante, deberían fortalecer la confianza en la cooperación, salvaguardar conjuntamente el multilateralismo y el libre comercio, y esforzarse por construir un sistema de gobernanza global más justo y equitativo», ha defendido Li, en referencia a «una cooperación en la que todos ganen».
China busca presentarse como unsocio económico fiable, en contraste con Estados Unidos, mientras Europa, con Merz a la cabeza, lucha por abordar vulnerabilidades en sus cadenas de suministro y su preocupación por la creciente dependencia de China. Aunque hay voluntad de ampliar la cooperación comercial por ambas partes, también hay obstáculos políticos evidentes, como lo demuestra la fecha elegida por el gobierno chino para esta invitación, que ha obligado al canciller alemán a faltar a la cita del cuarto aniversario de la guerra en Ucrania en Kiev, junto a los líderes europeos que acudieron este martes a arropar a Zelenski.
Merz está decidido al menos a estabilizar las relaciones económicas con China y promover condiciones competitivas más equitativas. Al fin y al cabo, es un hecho que más de un millón de empleos en Alemania dependen de las exportaciones a China y el hecho de que Beijing se esté aislando cada vez más los pone en peligro.
Al mismo tiempo, China está inundando el mercado europeo con sus sobrecapacidades y productos que le resultan más difíciles de eliminar en EE.UU. debido a los aranceles de Trump. En la metrópoli de Hangzhou, la segunda parada del viaje de Merz este jueves, el canciller quiere «hacerse una idea de la rapidez con la que China desarrolla sus innovaciones en materia de inteligencia artificial y las oportunidades que abre para la economía alemana».
Indiferencia china
«No creo que China tenga grandes expectativas en Merz en este momento», explica a ABC Cui Hongjian, especialista en Europa en la Universidad de Lenguas Extranjeras de Beijing, que describe las relaciones germano-chinas como «bastante difíciles» en este momento. El mercado chino, antaño codiciado por las empresas extranjeras por su amplia base de consumidores y su creciente poder adquisitivo, ha cambiado en los últimos años, con una economía en desaceleración que limita la demanda de los consumidores y un exceso de capacidad manufacturera que empuja cada vez más a las empresas nacionales a buscar oportunidades en el extranjero, aclara.
«El canciller quierereducir la dependencia de China, pero considera que un desacoplamiento es un error», comentaban por su parte fuentes del gobierno alemán en el briefing de prensa previo a la visita oficial, que no obviaban lo delicado de una visita en la que se espera que Merz, además, critique la situación de los Derechos Humanos en China, en la línea en que ya lo ha hecho su ministro de Exteriores, Johann Wadephul.
El canciller alemán, sin embargo, se siente respaldado por la unidad europea. «Solo si estamos unidos en Alemania y en Europa, si somos fuertes y competitivos, también podremos forjar una asociación equilibrada con China. En un mundo dominado por la política de grandes potencias, necesitamos urgentemente hacer los deberes a nivel nacional. Esto se aplica a la República Federal de Alemania, a toda la Unión Europea, y por eso estamos invirtiendo en nuestra competitividad, en nuestra defensa y en nuestra resiliencia. Esto nos convierte también en un socio más fuerte y mejor para China», ha declarado.
Merz confía en una política de «reducción de riesgos», no solo a China, sino con todo el mundo. «Ambas partes deben evitar riesgos que pueden surgir de redes cada vez más densas y dependencias unilaterales. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a las cadenas de suministro, las tecnologías y las materias primas», ha explicado sus intenciones.
Además, desea fomentar una competencia industrial que estimule los negocios entre los dos países y acepta que «China ha ascendido a las filas de las grandes potencias». Por lo que reconoce que «los principales problemas políticos globales ya no pueden abordarse sin involucrar a Pekín» y ha mencionado entre ellos la «guerra de agresión a Ucrania».


