Friedrich Merz se enfrenta a su primera prueba electoral desde que asumió el cargo de canciller alemán, el pasado mayo, en los comicios regionales de Baden- Württenberg de este domingo. Sede de Mercedes-Benz y centro histórico de la industria automovilística alemana, fue durante … décadas un bastión de los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU), hasta que la preocupación por el clima aupó a Los Verdes al puesto de partido más votado y que gobierna en coalición con la CDU.
Las encuestas sugieren que esa colaboración continuará, aunque no está claro si el candidato de la CDU, Manuel Hagel, o el más experimentado Cem Ozdemir, de los Verdes, que en la anterior legislatura dirigió el Ministerio de medio Ambiente en Berlín, saldrá victorioso y podrá sustituir al popular primer ministro verde, Winfried Kretschmann. Conservadores y verdes aparecen empatados en alrededor de un 28% y no cabe esperar que el moderado Ozdemir causase serios problemas al gobierno desde el Bundesrat, la cámara alta del parlamento que representa a los estados.
La principal consecuencia en Berlín de estos comicios regionales, sin embargo, tendría lugar si CDU o el Partido Socialdemócrata (SPD) sufriesen severas pérdidas. En la gran coalición en la que Merz gobierna con el SPD podrían aparecer grietas. Por eso ambos socios han pactado una especie de tregua y han aprobado esta misma semana la abolición de la impopular ley de calefacción, un severo endurecimiento en el paro de larga duración, una ley de negociación colectiva y la reforma hospitalaria. Ambos pueden presentar éxitos. Aun así, los socialdemócratas temen caer cerca del 8 % y a Merz le preocupa el efecto Irán. Esta semana, en su última visita Washington, dio la razón a Trump, para evitar una indeseable escena en el despacho oval, pero apenas ha regresado a Berlín ha girado en su postura, para reducir el alcance del «efecto Irán».
«Compartimos los objetivos de Estados Unidos e Israel en lo que respecta al programa nuclear y de misiles de Irán, la amenaza de Teherán a Israel y su apoyo al terrorismo. El pueblo iraní tiene derecho a decidir libremente su destino», ha dicho en un comunicado, «sin embargo, a medida que aumenta la duración y expansión de las hostilidades, también vemos riesgos crecientes.
Estos temas conciernen a la seguridad de Israel y de nuestros socios en la región, especialmente en el Golfo. También afectan a la condición de Estado y la integridad territorial de Irán. Una guerra interminable no es de nuestro interés… Por eso estamos trabajando con nuestros socios para formular una perspectiva común sobre cómo poner fin a los conflictos y contribuir a su implementación. Una guerra de larga duración no cuenta con nuestro respaldo». Con estas palabras, Merz espera seguramente en evitar una subida excesiva del voto a los ecopacifistas Verdes.
Aparte de la elección del primer ministro, por otra parte, hay una gran atención pendiente de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), que ha permanecido las últimas semanas en torno al 20% en las encuestas, manteniendo los fuertes avances que ha logrado en Alemania en los últimos años. Merz ha descartado en términos muy tajantes cualquier cooperación con AfD, que en Baden-Wurtemberg se beneficia del gran descontento y temor por la crisis del sector automovilístico alemán.
La encuestas también auguran la posibilidad de que el Partido La Izquierda, de extrema izquierda, supere el umbral para entrar en el parlamento regional, así como el desvanecimiento del apoyo a los socialdemócratas, de centroizquierda, hasta cifras de un solo dígito en las encuestas recientes. Las facciones más izquierdistas del partido atribuyen esta tendencia a la participación en la gran coalición en Berlín y presionarán seguramente a la directiva para marcar distancias con Merz, lo que tendría como consecuencia un gobierno alemán más inestable.
Recesión económica
La recta final de la campaña electoral ha estado marcada por subidas considerables de los precios del gas y los combustibles, por el miedo a las consecuencias en una economía alemana ya prácticamente en recesión y por las preocupaciones por la posibilidad de que Alemania se vea finalmente implicada en la guerra. En su último mitin, en la Alta Suabia, Merz expuso su visión para la reforma de la jubilación, que desea desligar de la edad de retiro. «No se trata tanto de si alguien se jubila a los 61, 65 o 68 años. Se trata de cuándo alguien empezó a trabajar y cuánto tiempo estuvo trabajando. Esto no es solo lo que quiere la CDU, sino también el socio de coalición SPD», expuso en un acto electoral en Ravensburg.
«Los votantes son inteligentes, saben que en Baden-Wurtemberg se trata de cuestiones políticas regionales y no cabe esperar que voten pensando solamente en cuestiones nacionales o internacionales», dice Manfred Guellner, jefe del grupo instituto demoscópico Forsa, que reconoce sin embargo que estos comicios suponen una prueba para Merz. «Servirán para tomar el pulso a su gobierno y a sus reacciones en la cambiante escena internacional, de manera que si cosecha demasiado descontento, podría recibir presiones desde el interior de su propio partido para tomar otras posiciones».


