Médicos de EE.UU hacen un llamado de advertencia en contra tratamiento del Dr. Fadul sobre autismo

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Hace dos años, el programa N Investiga investigó las afirmaciones del doctor José Ernesto Fadul, quien aseguraba que “curaba” el autismo mediante un tratamiento basado en vitaminas y aminoácidos que vendía directamente en su consultorio.

En aquel momento se analizaron las cápsulas, se consultó a especialistas y se verificó que su contenido correspondía a suplementos nutricionales de venta libre. El programa también documentó posibles violaciones a la Ley General de Salud por la forma en que estos productos eran dispensados.

En el 2024, se le preguntó al doctor Fadul si era verdad que “curaba” el autismo y él respondió que tenía un tratamiento que hacía que los niños hablaran, mejoraran su conducta y sociabilizaran. También se le preguntó si había un estudio científico en el que basara su tratamiento, y él dijo que estaba “probando, probando probando”, usando ácidos esenciales y vitaminas. Y afirmó que esos aminoácidos y vitaminas no les hacían daño a los niños. “Todo lo de vitaminas y aminoácidos es alimento… yo lo que hago es científico”, aseguró.

Ante esas afirmaciones, fueron consultados especialistas para determinar si existen estudios reconocidos, indexados y validados que respalden la efectividad de aminoácidos y vitaminas para la cura del autismo. El doctor Fadul reconoció que no había leído ningún artículo científico comprobado, en ninguna revista médica seria, que hable sobre la cura del autismo únicamente con aminoácidos o vitaminas. “No tengo evidencia científica de que con esos dos elementos nutricionales se pueda curar el autismo”, admitió.

La historia no terminó ahí. Hoy surgen nuevas denuncias, esta vez desde Estados Unidos. Padres de niños con diagnóstico dentro del espectro autista aseguran haber pagado sumas considerablemente más altas por el mismo tratamiento, enviando dinero desde el extranjero con la esperanza de acceder a la supuesta “cura”. Médicos estadounidenses que han conocido estos casos advierten que no existe evidencia científica que respalde tales afirmaciones y que, según relatan las familias, no se han observado resultados clínicos verificables tras meses de uso.

“El doctor Fadul cobra quinientos dólares por noventa días de medicina. Yo le compré para seis meses, es decir, ciento ochenta días. Me cobró mil dólares. El pago es en efectivo y en dólares, y se le paga a él mismo. No permite que se le pague a la secretaria”, dice el padre de un paciente.

Fadul sigue tratando a los niños sin una evaluación médica formal, no se revisan expedientes clínicos ni se aplican pruebas diagnósticas actualizadas. La consulta, aseguran los padres, dura apenas minutos y se hace online.

El padre de un paciente asegura: “Esa es la consulta más rápida que yo he visto en mi vida. Él atiende ciento y pico de pacientes entre las ocho de la mañana y las doce del mediodía. Si tú haces la matemática, el promedio sería una consulta de dos minutos aproximadamente. ‘¿Usted tiene un niño con autismo?’ Sí. ‘Pues mire, yo le vendo esta pastilla’. Y ahí se acabó la consulta. Yo personalmente no vi ningún resultado. Lo que estaba notando era un retroceso. Lo veía más en el limbo, menos activo, menos mirando. Por eso le paré el medicamento”.

Lo que realmente preocupa a estos padres no es solo la pérdida económica, sino el impacto emocional. Hablan de esperanza manipulada, de ilusión vendida como certeza, de una promesa que se convierte en anzuelo para familias que viven buscando respuestas.

Más de 40 pediatras y especialistas que atienden comunidades latinas en la ciudad de Nueva York se han visto obligados a agruparse ante el creciente número de casos de familias que viajan o envían dinero a República Dominicana en busca de este tratamiento y que, meses después, aseguran haber sido engañadas.

“La preocupación nuestra es que esos niños lo que necesitan es terapia y muchos padres interrumpen esas terapias para irse a la República Dominicana a recibir un tratamiento que no está comprobado,  porque a nuestro conocimiento lo que los padres no han dicho es que le dan unas botellitas con unas sustancias las cuales ni siquiera están marcadas adecuadamente de qué se trata, qué  medicinas son y hasta el día de hoy no hay una medicina que cure el autismo”, apunta el doctor Molina.

El doctor Tapia, pediatra intensivista, apunta esto: “nuestra gente tiende a llevarse de tratamientos que no tienen ninguna prueba científica, que sabemos que lo que se vende es la esperanza cuando lo que los pacientes necesitan es seguimiento”.

Los especialistas insisten en un punto fundamental: el autismo no es una enfermedad curable. Es un trastorno neurológico del desarrollo y afirman que los pacientes que han regresado de República Dominicana luego de este tratamiento no han tenido ninguna mejoría.

Al respecto, habla la doctora Molina: “Tengo otra niña que es muy lamentable este caso, porque 21 meses estaba muy a tiempo para intervención temprana la mamá no quiso, la tuve que convencer, accedió a hacer las evaluaciones y en medio de las evaluaciones decidió no seguir con las evaluaciones. Se fue a la República Dominicana y ahora la veo con tres años y me dice que está esperando una cita, que fue tan dichosa que consiguió una cita para agosto”.

Pero el debate no se limita a si funciona o no. Los médicos advierten que administrar medicamentos o suplementos sin conocer exactamente su composición puede representar un riesgo real para la salud del niño. Especialmente en pacientes que no pueden comunicar efectos secundarios.

Dice la doctora Grullón: “pueden causar cáncer de hígado o problemas renales o problemas en el hígado, y no queremos tratar un desorden y luego entonces que tengamos también que tratar consecuencias de los medicamentos que se les están dando o que el niño termine teniendo que trasplantar un hígado o trasplantar un riñón”.

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N Investiga confirmó que las pastillas recetadas por Fadul son simplemente de vitamina B.

“Yo les recomiendo a veces a los pacientes vitamina B12, magnesio; sí sabemos que, por ejemplo, el magnesio los ayuda a relajarse; sin embargo siempre, aunque sean minerales o suplementos, los niños tenemos que estar seguros de que están saludables”, aporta la doctora Grullón, psiquiatra infantil.

La esperanza de los padres ante una cura milagrosa es sustentada en las redes por testimonios positivos de supuestas curas o mejoría.

“Esas son personas a las que él le paga publicidad y ellos hacen esos videos, pero luego tú te das cuenta que no es verdad”, asegura el padre de un niño.

El doctor Núñez: “Todo lo que está en los medios sociales no es verdad, eso es una cosa muy importante o sea que el preguntar el educarse, el buscar una segunda opinión”.

Se les preguntó a los especialistas si conocen un solo caso clínico comprobado que haya mejorado con ese tratamiento.

El doctor Molina aseguró: “No, ninguno. Un solo caso no hay que haya mejorado. Vi un caso donde a una familia mexicana le dijeron que por qué no llevaba a sus niños a la República Dominicana que allá curaban”.

Y frente al argumento de que el tratamiento en Estados Unidos es costoso, la respuesta médica resulta clara: la intervención, desde la primera etapa del diagnóstico hasta su educación, es gratuita a través de programas federales.

Doctora Molina: “Aquí le llamamos Early Intervention Program… Es un programa federal con fondos federales hasta los tres años. Inclusive van hasta la casa a darles las terapias a los que califican. Hay otros niños que pueden ir a escuelas especiales hasta los tres, cuatro años. Y luego, cuando están a nivel preescolar ya, esos niños reciben  sus terapias gratuitas a través del departamento de educación”.

Ante ese escenario, los especialistas hacen un llamado directo al doctor Fadul y le exhortan a actuar con responsabilidad frente a una comunidad especialmente vulnerable.

Doctora Molina: “Yo le pediría al doctor Fadul que no siga ofreciendo falsas esperanzas, que le hable con claridad a los padres, que le aconsejen las terapias, que no hay ninguna dieta ni suplemento dietético que se haya comprobado”.

Hace dos años, se escuchó la misma promesa: una supuesta ”cura” donde la ciencia dice que no la hay. Hoy, las denuncias no solo continúan, sino que cruzan fronteras. Padres que pagan en dólares, consultas de minutos, medicamentos sin protocolos claros y niños que, según sus propias familias, no mejoran… o incluso retroceden.

El autismo no es una enfermedad milagrosamente reversible. Es una condición compleja que exige intervención temprana y un seguimiento clínico, no de discursos extravagantes y falsas esperanzas. La interrogante ya no es si alguien cree tener la cura, es: ¿quién protege a las familias cuando la desesperación se convierte en mercado? Porque jugar con la esperanza de padres vulnerables no es medicina. Es otra cosa.



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