McDonald’s cambia el menú para seducir a quienes toman medicación para perder peso #FVDigital

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McDonald’s está replanteando su estrategia global para adaptarse a una de las tendencias de consumo más importantes de la última década: el aumento del uso de medicamentos para bajar de peso. Con fármacos como Wegovy y Ozempic ganando terreno, la cadena de comida rápida quiere acercarse a clientes que ahora buscan opciones más saludables sin renunciar a la comida fuera de casa.

Los medicamentos contra la obesidad (como semaglutida, presente en Wegovy y Ozempic) han transformado la forma en que millones de personas gestionan su peso y su apetito. Según datos de IQVIA, las recetas de semaglutida en Estados Unidos se dispararon en los últimos años, con más de 25 millones de dosis dispensadas en 2024, un aumento de más del 200% respecto a 2022.

Ese contexto ha llevado a McDonald’s a preguntarse: si muchos clientes reducen el apetito o buscan elecciones más sanas, ¿cómo se mantiene relevante una marca asociada al “fast food”?

McDonald’s no está solo: tendencias de salud y consumo

No es una jugada aislada del gigante del Big Mac. El sector de alimentos y bebidas vive una creciente presión para adaptarse a consumidores preocupados por la salud:

  • Yum! Brands (dueña de KFC y Taco Bell) también ha anunciado opciones con menos calorías en su menú tradicional.
  • Starbucks incorporó alternativas con menos azúcar y más proteína en 2025 tras un aumento de consultas nutricionales en EE.UU.

Según un informe de NPD Group, en 2025 las búsquedas de opciones “más sanas” en restaurantes crecieron un 30% respecto a 2023.

Qué está probando McDonald’s

El proyecto de McDonald’s no significa eliminar sus productos clásicos, sino ampliar su oferta para quienes priorizan nutrición sin sacrificar conveniencia. Algunas iniciativas en marcha:

  • Tamaños reducidos de porciones.
  • Ingredientes con perfiles nutricionales mejorados (más fibra, menos sodio).
  • Menús etiquetados con información clara de calorías y macro nutrientes.
  • Opciones creadas con dietistas registrados.

Un portavoz de McDonald’s declaró a Business Insider que la marca quiere “ayudar a los clientes a encontrar equilibrio entre placer y bienestar”, aunque no especificó fechas de lanzamiento globales.

Qué dicen los expertos de salud

La industria alimentaria enfrenta un escrutinio creciente por su papel en la obesidad y las enfermedades crónicas. Varios estudios clave aportan contexto:

Un análisis en The New England Journal of Medicine (2024) mostró que los fármacos como semaglutida pueden reducir el peso corporal en un promedio del 15% en un año, pero sin cambios duraderos en la dieta, los efectos son limitados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la alimentación balanceada y la actividad física siguen siendo pilares fundamentales del control de peso a largo plazo.

La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda limitar comidas altas en sodio y grasas saturadas, aunque reconoce que “adaptar menús populares puede facilitar mejores elecciones para muchos consumidores”.

El riesgo de la “solución rápida”

Mientras las medicaciones contra el peso ganan popularidad, expertos advierten sobre expectativas poco realistas y destacan que la semaglutida y compuestos similares funcionan a través del control del apetito y requieren supervisión médica.

También subrayan que no son sustitutos de cambios de estilo de vida saludables, enfatiza la AHA.

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Un artículo en JAMA Internal Medicine (2025) advierte de efectos secundarios como náuseas y riesgo de malabsorción si no se acompañan de una dieta equilibrada.

¿Qué podría significar para el mercado del fast food?

Si McDonald’s logra combinar comida atractiva con mejor perfil nutricional, podría recuperar clientes que evitaron sus restaurantes por motivos de salud e influir en otras cadenas a reformular sus menús.

De hecho, las marcas saben que la conversación en redes y medios sobre la alimentación saludable es cada vez más intensa y que se impone una evolución de la comida rápida para no perder clientes.

Según Statista, el mercado global de comida rápida superó los $1,5 billones en 2025, con un crecimiento constante en opciones “mejoradas” y “funcionales”.

En resumen, McDonald’s no solo está ajustando su menú por moda: responde a un fenómeno real de cambio en el comportamiento del consumidor. El auge de medicaciones para pérdida de peso ha puesto en primer plano la importancia de ofrecer alimentos que no solo satisfagan el paladar, sino que también se alineen con objetivos de salud.

Es un reto enorme para una marca icónica, pero también una oportunidad de redefinir su rol en la dieta moderna.

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