En Estados Unidos, la conducción distraída —vinculada al uso de teléfonos móviles, sistemas de navegación, comer o conversaciones— incrementa el riesgo de accidentes al afectar la atención visual, manual o cognitiva del conductor. Varios estados prohíben el uso de dispositivos móviles sin sistemas de manos libres, con sanciones que incluyen multas, pérdida de puntos en la licencia de conducir o suspensión temporal del permiso.
El manejo defensivo se centra en anticipar imprudencias de otros conductores mediante técnicas preventivas. Se recomienda mantener una distancia mínima de tres segundos con el vehículo delantero, margen que debe ampliarse en condiciones adversas como lluvia, niebla o tráfico intenso, para reaccionar ante frenadas repentinas o maniobras erráticas.
La identificación de conductores distraídos —caracterizados por cambios de carril frecuentes, velocidad inestable o reacciones tardías ante semáforos— permite adoptar medidas para mitigar riesgos. Se sugiere aumentar la distancia de seguridad, evitar permanecer en puntos ciegos y realizar adelantamientos con precaución.
El manejo defensivo incluye evitar confrontaciones con otros conductores. Priorizar la calma y ceder el paso contribuye a reducir riesgos en la vía.
El uso correcto de espejos retrovisores, ajustados para minimizar puntos ciegos, y su revisión frecuente facilitan la detección de maniobras peligrosas o vehículos que se aproximan a alta velocidad.
Respetar los límites de velocidad establecidos y adaptarse al flujo del tráfico son prácticas fundamentales. Circular a velocidad excesiva reduce el margen de reacción, mientras que la previsibilidad —señalizar con anticipación, mantener una velocidad estable y evitar movimientos bruscos— mejora la seguridad vial al permitir que otros conductores anticipen las acciones.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


