Fallece sospechoso histórico en el emblemático caso de desaparición de Etan Patz

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José Antonio Ramos, un convicto por abuso infantil sospechoso durante décadas en la desaparición y muerte del estudiante de primer grado Etan Patz en Manhattan, falleció a los 82 años. Ramos murió el 7 de marzo en el Hospital Bellevue, según documentos presentados por fiscales en el caso de Pedro Hernández, un empleado de bodega que enfrentará un tercer juicio por la muerte del niño en 1979.

Aunque Ramos negó reiteradamente haber secuestrado a Patz, nunca fue procesado penalmente por la desaparición. En 2016, la jueza de la Corte Suprema Joan Kenney revocó el fallo civil de 2004 que lo declaraba responsable de la muerte del menor y ordenaba el pago de 2.7 millones de dólares a la familia.

Sus últimos años en Nueva York transcurrieron en las calles, donde sobrevivió rebuscando hasta ser diagnosticado con cáncer. Según relató el rabino Howard Cohen, antiguo capellán penitenciario, a la Associated Press, Ramos había conseguido vivienda cerca de Washington Square Park tras reasentarse en la ciudad. “La situación era bastante desoladora”, afirmó Cohen, quien figuraba como su contacto de emergencia.

Ramos pasó gran parte de su vida en prisiones de Pensilvania por varias condenas, incluyendo agresión sexual a un menor.

El caso Patz marcó un hito en la historia de los niños desaparecidos en Estados Unidos. Etan, de 6 años, desapareció el 25 de mayo de 1979 en el barrio de Soho mientras caminaba solo por primera vez hacia su parada de autobús escolar. Su cuerpo nunca fue hallado.

Las sospechas sobre Ramos surgieron a principios de los ochenta, cuando fue investigado por intentar atraer a dos niños a una tubería de drenaje en el Bronx. Declaró a la policía que conocía a una mujer que acompañaba a Etan y otros niños durante una huelga de autobuses, pero las pruebas no lo vincularon directamente con la desaparición.

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Un exfiscal federal reveló que Ramos afirmó estar “90 por ciento seguro” de haber llevado al niño desde Washington Square Park, intentado abusar de él sin éxito y luego dejarlo ir. Además, dos informantes penitenciarios aseguraron que Ramos hizo declaraciones incriminatorias sobre el caso.

En un interrogatorio bajo juramento en 2003, Ramos insistió en que nunca había conocido a Etan y que “no tenía nada que ocultar”. Las autoridades nunca consideraron tener pruebas suficientes para acusarlo penalmente.

La familia Patz presentó en 2001 una demanda por muerte injusta contra Ramos, que resultó en la condena civil de 2004, posteriormente anulada. La indemnización de 2.7 millones de dólares otorgada a los padres fue en gran medida simbólica.

Mientras tanto, Pedro Hernández, de 64 años, emergió como sospechoso en 2012 tras una confesión en un grupo de oración. Su primer juicio en 2015 terminó sin veredicto; un segundo en 2017 resultó en condena por asesinato, pero fue anulado por un tribunal de apelaciones. Sus abogados mantienen que es inocente y que sus confesiones fueron producto de ilusiones derivadas de una enfermedad mental.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**