Madre de Yafreidy Montás: “Lo único que le pedí a Dios fue que me la dejara” #FVDigital

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La tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set marcó la vida de cientos de familias que perdieron a sus seres queridos, dejando un vacío imposible de llenar. Tal es el caso de Socorro Valera, quien perdió a su única hija y hoy sobrevive aferrada a los recuerdos, al amor y a la fe.

Aún guarda en su memoria la última vez que la vio salir de casa.

Mi hija, ve con Dios y cuídense por ahí”, le dijo desde la puerta, sin imaginar que esas palabras serían su despedida final.

Horas después, el techo de la discoteca colapsó durante una fiesta la madrugada del 8 de abril, provocando la muerte de 236 personas y dejando cientos de heridos, en una de las tragedias más devastadoras del país.

Cuando Socorro llegó al lugar, se encontró con una escena que aún la persigue.

Eso era terrible… tú ver tanta gente buscando a sus seres queridos, ese techo… y toda esa gente tratando ahí y nada”, recuerda entre lágrimas.

Su hija, Yafreidy Shanell Montás Valera, de 27 años, había acudido a la celebración del cumpleaños de una compañera de trabajo. Esa noche también murieron tres de sus colegas.

Desesperada, Socorro se aferró a la fe.

Yo caí de rodillas ese día y le dije: ‘Señor, hijo de David, ten misericordia de mí… yo solo tengo a mi hija. No importa cómo esté, pero déjamela’”.

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Pero el milagro que pidió no llegó. Yafreidy cumpliría 28 años apenas cuatro días después. Era, según su madre, una joven llena de sueños, dedicada a su trabajo y su mayor orgullo.

Mi única hija, mi tesoro, mi ángel… ella siempre decía que yo era su orgullo, pero el orgullo mío era ella”, expresa.

En la sala de su casa, Socorro mantiene encendido un velón junto a una fotografía de los 15 años de su hija. Sus pertenencias permanecen intactas: ropa, perfumes, aretes. Todo sigue en su lugar, como si el tiempo se hubiese detenido.

El dolor, sin embargo, no llega solo. También carga con indignación.

Cuando el mismo día dicen que esa fiesta no se podía hacer y no la cancelan… es una persona cruel, que no le tiene amor al prójimo, sino al dinero”, afirma, al exigir justicia por lo ocurrido.

A casi un año de la tragedia, el duelo sigue abierto. Entre los sueños pendientes, madre e hija planeaban viajar juntas para celebrar los 61 años de Socorro.

Hoy, ese viaje no se realizó. Pero permanece vivo en la memoria, en el amor y en la fe que sostiene a una madre que aprendió a vivir con una ausencia irreparable.



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