Francia libre. Ese será el nombre del nuevo portaviones galo que sustituirá en 2038 al Charles de Gaulle en honor al movimiento de resistencia que el general lideró contra la ocupación nazi del país durante la Segunda Guerra Mundial. Lo ha desvelado este miércoles el … presidente Emmanuel Macron, que ha detallado que la designación del buque honrará la memoria de quienes «se enfrentaron a la barbarie».
«He querido situar nuestro futuro portaviones dentro del legado del general De Gaulle, su vida, su destino. Las decisiones tomadas ya en junio de 1940, tras la derrota, reflejan una determinada idea de Francia», ha explicado el presidente de la República en la ciudad de Indre, donde el astillero estatal Naval Group ha comenzado la construcción. Allí ha afirmado que el «espíritu» galo es «una voluntad imparable de resistir para seguir siendo libres».

Y ha añadido: «En este nombre perdura la memoria de las mujeres y los hombres que se enfrentaron a la barbarie, unidos para salvar la patria, decididos a defender una idea concreta de nuestra nación, nuestros compañeros de la Liberación. Sella, por tanto, una promesa para el futuro. Para seguir siendo libres, debemos ser temidos; para ser temidos, debemos ser poderosos; y para ser poderosos, debemos estar dispuestos al sacrificio».
El portaviones, que será el mayor buque de guerra de Europa, tendrá 310 metros de eslora y un desplazamiento de 80.000 toneladas, tal y como ha explicado Macron. Además, estará equipado con dos reactores nucleares y su tonelaje será 1,8 veces mayor que el del Charles de Gaulle. «Estas cifras demuestran la magnitud de nuestra ambición», ha sentenciado el presidente de la República.
Francia es la única potencia nuclear de la Unión Europea y se encuentra entre las pocas naciones del continente que poseen un portaviones, que Macron ha definido como «un componente esencial» de su «capacidad de disuasión». «Pocos países son capaces de proyectar semejante combinación de poder aéreo, naval y de mando a miles de kilómetros de sus costas», ha enfatizado.
Las capacidades europeas siguen siendo limitadas en comparación con la flota de Washington, que cuenta con 11 portaviones, y la de Pekín, con tres, aunque Francia es el único país, además de Estados Unidos, con uno de propulsión nuclear. La energía atómica proporciona a estos buques una mayor autonomía, ya que no necesitan repostar con tanta frecuencia como los convencionales.


