Fernando Alonso sabe lo que es mirar a un motor Honda con frustración. Lo hizo hace una década en McLaren y vuelve a hacerlo ahora en Aston Martin. La historia, de alguna manera, parece repetirse. Pero el asturiano ya no es el mismo.
El inicio del proyecto conjunto entre Aston Martin y Honda en la nueva era reglamentaria de la Fórmula 1 ha sido mucho más complicado de lo que cualquiera imaginaba. Los problemas de vibraciones en las baterías de la unidad de potencia han condicionado la pretemporada y el estreno en Australia, hasta el punto de que dentro del propio paddock hubo dudas reales sobre si el equipo sería capaz de completar distancias de carrera.
Un arranque abrupto para un proyecto que, sobre el papel, debía convertir a Aston Martin en uno de los actores fuertes del nuevo reglamento. Pero la realidad ha sido muy distinta.
En la previa del Gran Premio de China, el segundo de la temporada, Alonso fue preguntado inevitablemente por el paralelismo con aquella primera etapa con Honda en McLaren, cuando las dificultades técnicas desembocaron en uno de los periodos más turbulentos de su carrera. Y el propio piloto reconoció que, diez años después, el contexto se mira con otra perspectiva.
“Creo que ahora puedo ver las cosas con una perspectiva distinta y con más madurez, pero no creo que hace diez años las cosas fueran tan dramáticas. Esto es la Fórmula 1, un deporte muy centrado en los medios”, explicó el dos veces campeón del mundo.
Un déjà vu para Alonso
La comparación resulta inevitable. En 2015, McLaren y Honda vendieron un proyecto que prometía devolver a la Fórmula 1 la magia de la histórica alianza que dominó el deporte con Ayrton Senna y Alain Prost. Lo que llegó después fue muy diferente: falta de potencia, problemas de fiabilidad y una frustración constante que acabó cristalizando en una de las frases más recordadas de la era híbrida: el famoso “GP2 engine” de Alonso por radio.
Durante años, aquel episodio fue utilizado para retratar al asturiano como excesivamente crítico con Honda. Sin embargo, el propio piloto recordó en Shanghai que aquella frustración no era solo suya.
“Parece que la gente solo recuerda a Fernando”, señaló. “Pero creo que Jenson [Button], Stoffel [Vandoorne] y McLaren decíamos lo mismo: que aquel proyecto, la unidad de potencia, no estaba lo suficientemente madura cuando empezamos”.
Con el paso del tiempo, Alonso cree que la percepción ha cambiado: “Hace dos o tres años parecía que yo estaba loco hace diez años por criticar o decir algo así. Ahora creo que la gente entiende mejor los problemas”.

Un Alonso más calmado
Foto de: McLaren
El contexto actual es muy diferente al de entonces. Alonso no lanza mensajes incendiarios ni frases que hagan temblar el paddock. Pero eso no significa que el diagnóstico sea menos claro. El bicampeón del mundo admite que el inicio del proyecto ha sido complicado. “Es un comienzo accidentado”, reconoció. “Pero espero que no dure demasiado”.
Dentro del equipo, explica, el enfoque pasa ahora por trabajar de forma conjunta con Honda para intentar resolver los problemas lo antes posible. “Lo que puedo hacer dentro del equipo es simplemente trabajar más duro e intentar ayudar a Honda tanto como podamos”, aseguró.
La Fórmula 1 actual permite además un nivel de análisis que hace diez años era imposible.
“Ahora tenemos todos los datos disponibles, GPS y análisis de los otros equipos. Podemos destinar algunos recursos para ayudar a Honda con los problemas de vibración o de despliegue”. La idea, insiste, es clara: Aston Martin y Honda deben funcionar como un solo equipo: “Somos un solo equipo”.
Sin soluciones milagro
Foto de: Marcel van Dorst / EYE4images / NurPhoto via Getty Images
Eso sí, Alonso no vende falsas promesas. El piloto español dejó claro que los problemas técnicos de una unidad de potencia no se solucionan de un día para otro: “Espero que no dure demasiado, pero tampoco será una solución inmediata”, advirtió.
Por ahora, Aston Martin afronta el Gran Premio de China con más incógnitas que certezas. La prioridad es clara: comprender el origen de los problemas y empezar a estabilizar el proyecto. Mientras tanto, Alonso observa el momento con una mezcla de experiencia y resignación competitiva.
Porque si algo ha aprendido tras dos décadas en la Fórmula 1 es que este deporte siempre amplifica los extremos: “Cuando ganas algunos campeonatos simplemente compitiendo contra tu compañero de equipo, eres Dios”, reflexionó. “Y cuando atraviesas un periodo difícil, todo también se magnifica”.
Diez años después de aquel tormentoso matrimonio con Honda, la historia vuelve a colocar a Fernando Alonso frente al mismo desafío.
Esta vez, al menos, lo afronta con otra perspectiva.
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