El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), donde un tren de Iryo descarriló y colisionó con un Alvia de Renfe, dejó 45 fallecidos y 22 heridos, cinco de ellos en estado crítico. Según la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), liderada por Iñaki Barrón, la causa del siniestro fue una fractura en una soldadura entre carriles, realizada durante la renovación de la vía en mayo de 2023.
Barrón explicó que la rotura se produjo en la unión de un tramo de vía fabricado en 1989 (acero R260) con otro instalado en 2023 (acero R350 HT). Indicó que la antigüedad del material no es un factor determinante, ya que la soldadura entre aceros de distintas durezas no representa un riesgo si el proceso está certificado.
El Consejo General de Ingenieros Industriales respaldó esta hipótesis, señalando que las soldaduras son puntos críticos debido a discontinuidades y tensiones residuales. Los análisis en laboratorio determinarán si el fallo se debió a defectos en el material, errores en la ejecución o una combinación de ambos.
El accidente ocurrió cuando el tren de Iryo descarriló al fracturarse el carril y colisionó con el Alvia que circulaba en sentido contrario. El impacto, en un intervalo de nueve segundos, provocó el segundo descarrilamiento y la caída del tren de Renfe a un terraplén de cuatro metros, donde se registró la mayoría de las víctimas mortales.
La CIAF descartó que la liberalización del sector ferroviario, que incrementó el tráfico, fuera la causa directa del fallo, aunque podría haber contribuido como factor de estrés adicional para la infraestructura.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


