Las dudas sobre la profundidad del arsenal de EE.UU. en la campaña contra Irán de duración incierta fueron una de las grandes protagonistas del parte de guerra que los líderes militares de EE.UU. compartieron este miércoles. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y … el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, rechazaron la idea de que EE.UU. pueda tener problemas de munición si el conflicto se amplía.
«Irán no podrá aguantar», mantuvo Hegseth cuando se le preguntó si la república islámica tiene suficiente capacidad como para seguir lanzando ataques y desabastecer los sofisticados sistemas de defensa aérea de EE.UU.
Desde el año pasado, tanto altos cargos militares en comparecencias públicas como analistas de ‘think tanks’ de Defensa han reconocido que el fondo de armario de EE.UU. en la munición más sofisticada es limitado. Esta situación tiene que ver con campañas militares en los que la primera potencia mundial ha puesto en juego grandes cantidades de este arsenal. Por un lado, en entregas de ayuda militar a Ucrania. Pero, sobre todo, en las campañas del año pasado contra los hutíes en Yemen -una milicia islamista financiada por Irán- y en la anterior campaña bélica contra Israel, la llamada Guerra de los Doce Días, el pasado junio. Entonces, el almirante James Kilby advirtió en un testimonio ante el Congreso de que EE.UU. estaba usando sus misiles interceptores «a un ritmo alarmante».
Las dudas vuelven a surgir ahora en una guerra en la que EE.UU. ya ha atacado más de dos mil objetivos iraníes, además de hacer frente a miles de misiles y drones enemigos. Y dentro de un teatro bélico que se extiende a una docena de países y con una duración incierta.
Frente a esta narrativa, Hegseth ofreció una visión muy optimista del arsenal de EE.UU. en la guerra. Entre alusiones a su dominio frente a Irán -«EE.UU. está ganando», «los iraníes están acabados y lo saben», «no es una pelea justa, les estamos golpeando cuando ya están en el suelo»- defendió que no hay ningún problema de munición.
«Al principio usamos más munición sofisticada de ataque a distancia, pero ya no lo necesitamos», dijo en referencia a armamento de alta capacidad como los misiles Tomahawk. «Nuestro arsenal de ellos, al igual que los Patriots, sigue siendo muy poderoso», dijo, añadiendo la referencia a uno de los grandes sistemas de defensa.
La amenaza de los drones
El inventario de esos Patriots, al igual que el de los THAAD (Terminales de Defensa Aérea de Gran Altitud, un sistema para la interceptación y destrucción de misiles), es el que ha provocado más dudas. En especial, ante la incertidumbre sobre cuántos misiles y drones tiene Irán, que ha lanzado miles de ellos estos días, todavía a su disposición. Los drones, muy baratos y fáciles de reabastecer, pueden ser una preocupación especial.
Caine ofreció datos para ser optimistas al respecto: el lanzamiento de misiles por parte de Irán ha caído un 86% frente al primer día de combate, incluida una caída del 23% solo en el último día. Y, en el caso de los drones, la caída de la intensidad de los ataques es del 73%. «Nos estamos asegurando de que Irán no pueda reconstruir rápidamente su capacidad de combate», dijo el jefe del Estado Mayor.
Hegseth ofreció la narrativa de que, con independencia del arsenal de las armas más sofisticadas de defensa, su relevancia es limitada. Porque la marcha de la guerra ha entrado en un momento en el que EE.UU. e Israel tienen «completo dominio de los cielos» lo que permitirá «acelerar» la consecución de los objetivos de destrozar sus capacidades militares y atacar a sus líderes.
«Hoy mismo están llegando más bombarderos y más cazas. Y con ese control de los cielos, estaremos usando bombas de precisión, guiadas por láser, de 500, 1000 y 2000 libras, de las que tenemos un arsenal casi ilimitado», dijo el secretario de Defensa. En su visión, ese arsenal de uso a mayor distancia (‘stand-off’) del que se duda sobre su inventario ya será menos necesario y se utilizará munición (‘stand in’) de ataque cercano
«Podemos alargar esa pelea con facilidad tanto como queramos», dijo. Hegseth cargó contra los «artículos y especulaciones sobre los límites de lo que podemos hacer. El único límite está en los deseos del presidente Trump de conseguir objetivos específicos para el pueblo de EE.UU.»


