Dejando a un lado la cuestión de si la acción en pista fue artificial o no, las disputas por el liderato entre los pilotos de Ferrari y Mercedes en los grandes premios de Australia y China han dado la impresión de que ambos equipos disfrutan de una clara ventaja sobre el resto de la parrilla en la F1 2026.
La distancia que los separa es más discutible, y Charles Leclerc ha cuestionado la idea de que su Ferrari sea lo suficientemente rápido como para ganar por méritos propios, a pesar de las primeras vueltas tan reñidas que se han visto, y de las reanudaciones tras la salida del coche de seguridad.
“Por ahora, estamos en una posición más o menos aceptable“, declaró el monegasco en la rueda de prensa de la FIA previa al Gran Premio de Japón. “Pero, por supuesto, no estamos aquí solo para subir al podio, sino que queremos ganar carreras, lo que por el momento parece muy difícil, porque Mercedes está a un nivel muy alto. No creo que estemos tan cerca como quizá la gente piensa“.
El SF-26 de Ferrari tiene un perfil de rendimiento ligeramente diferente al del Mercedes W17, que parece tener un equilibrio mecánico ligeramente mejor y más carga aerodinámica, lo que le permite llevar más velocidad a las curvas y recuperar más energía al hacerlo. Esto, junto con un ‘straight mode’ muy eficaz, que permite a los pilotos acelerar al máximo antes en las rectas largas sin sufrir una penalización enorme en la velocidad general, se traduce en una ventaja en el tiempo por vuelta, aunque el monoplaza creado en Brackley no alcance siempre las mismas velocidades máximas que otros coches con motor Mercedes.
Dado que la Scuderia de Maranello anticipó los problemas de retraso del turbo asociados a la eliminación del MGU-H del paquete de la unidad de potencia híbrida, montando un turbo más pequeño con menos inercia, el SF-26 tiene más empuje al salir de algunas curvas, y también en las arrancadas.
En China, los Ferrari se vieron obligados a luchar entre sí después de que Mercedes les dejara atrás.
Foto de: Andy Hone/ LAT Images vía Getty Images
Esto es lo que ha permitido a los pilotos de Ferrari meterse en la lucha por el triunfo al inicio de las carreras, hasta ahora. Cuando los coches luchan por posición, no pueden lograr lo que en jerga de ingeniería se conoce como la ‘vuelta óptima’ en términos de recuperación y despliegue de energía, ya que los corredores activan el impulso eléctrico en otros puntos del giro.
Esta es la razón de las llamadas carreras ‘yo-yo’ vistas en Melbourne y, en menor medida, en Shanghái, donde la horquilla de la curva 14 y los virajes 1-2-3, de radio cada vez más cerrado, hicieron que la valentía y la delicadeza de los pilotos fueran factores más determinantes. Una vez que los Ferrari se ponen por delante inicialmente, e intercambian posiciones con los Mercedes, pueden mantenerse en la batalla, pero si influencias externas rompen la conexión, no tienen el ritmo bruto necesario para volver a alcanzarles.
El Gran Premio de Australia fue un ejemplo claro: cuando ambos Mercedes entraron en boxes durante la salida temprana del Safety Car, y los Ferrari no lo hicieron, en la práctica se rompió la cadena del ‘yo-yo’.
“Obviamente, en las primeras carreras hemos visto mucha lucha entre los coches, lo cual es bastante agradable, pero en cuanto no estás al cien por cien con estos monoplazas, pierdes mucho tiempo por vuelta“, detalló Leclerc.
“Así que nuestra única oportunidad de seguirles el ritmo es molestarles en las primeras vueltas, pero en cuanto tienen aire libre, han demostrado su verdadero potencial, y creo que sigue habiendo esas cuatro o cinco décimas que hemos visto a lo largo de estas dos primeras carreras. Así que sigue siendo una ventaja significativa”.
“Pero, sí, eso no me desanima y, de nuevo, tenemos algunas cosas en marcha. Tenemos que centrarnos en nosotros mismos, sin intentar pasarnos de la raya, porque nunca es bueno en estas situaciones, y luego ya veremos adónde nos lleva eso”, cerró.
Queremos tu opinión
¿Qué le gustaría ver en Motorsport.com?
– El equipo de Motorsport.com


