En el paddock nadie quiere el cartel de favorito. Es como si pesara más que el propio coche. Primera semana de test en Bahrein, nuevo reglamento, nueva Fórmula 1… y el tradicional juego de despiste ya está en marcha. Todos lanzan la pelota al tejado del vecino. Todos menos Charles Leclerc, que ha decidido ordenar —aunque sea provisionalmente— el tablero.
El monegasco no se subió al Ferrari en la última jornada —el turno fue para Lewis Hamilton—, pero sí dejó un veredicto que coincide con el murmullo general del paddock: Red Bull y Mercedes parecen un paso por delante.
“Creo que todo el mundo está intentando lanzar la pelota a los demás”, explicó Leclerc, consciente del teatro habitual de la pretemporada. “Es normal en este momento del año”. Normal… y estratégico.
Un reglamento que permite esconder cartas
La Fórmula 1 de 2026 ha cambiado la naturaleza del rendimiento. El nuevo concepto de reparto 50/50 entre combustión y parte eléctrica ha convertido la gestión de la energía en el corazón del coche. Y eso, según Leclerc, lo complica todo.
“Ya era difícil entender la jerarquía con la generación anterior de coches. Pero ahora, con el sistema híbrido y especialmente con el motor eléctrico siendo mucho más potente, hay tantos pequeños ajustes que puedes hacer… Puedes esconder el verdadero potencial del coche de muchas maneras diferentes. Es muy, muy difícil saber exactamente dónde estamos”.
Traducido: los tiempos no cuentan toda la verdad.
Entre mapas motor, gestión eléctrica, configuraciones de recuperación y despliegue de energía, un coche puede parecer ocho décimas más lento —o más rápido— con solo cambiar un parámetro. El cronómetro ya no es una confesión, es un disfraz.
Red Bull y Mercedes, señales claras
Aun así, hay tendencias. Y Leclerc no esquivó la pregunta. “Creo que Red Bull ha mostrado cosas muy impresionantes en cuanto a la unidad de potencia desde el inicio del test, especialmente aquí. Mercedes también ha mostrado cosas muy fuertes en algunos momentos. Pero diría que están escondiendo bastante más”.
El detalle tiene peso. Que el paddock sitúe arriba a Red Bull resulta especialmente interesante en el primer año completo de su proyecto de motor propio junto a Ford, una incógnita que muchos esperaban ver sufrir más en sus inicios.
En el caso de Mercedes, el secreto a voces llevaba meses circulando: su unidad de potencia podía marcar diferencias en un reglamento donde el componente eléctrico es clave. Lo visto en Bahréin, pese a algún contratiempo puntual, refuerza esa sensación.
Para Leclerc, el dibujo provisional es claro: “Esperaría que ellos dos estuvieran especialmente un poco por delante de nosotros”.
Ferrari y McLaren, a la espera… pero sólidos
Foto de: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
¿Y Ferrari? ¿Y McLaren? “Desde mi punto de vista ahora mismo, Red Bull y Mercedes están delante, y luego nosotros. Pero no parece que haya una diferencia demasiado grande por ahora”.
No suena a resignación. Suena a análisis frío.
Porque si algo puede exhibir Ferrari tras esta primera semana es fiabilidad. Sin grandes fuegos artificiales, pero con un dato que en 2026 vale oro: kilómetros. La escudería italiana ha sido de las que más vueltas ha completado cada día, sin problemas mecánicos reseñables, ni en su coche ni en los equipos cliente que montan su motor.
“Estoy contento de que estemos completando nuestro programa. No hemos tenido problemas de fiabilidad hasta ahora y eso es un buen comienzo. Todo está alineado con lo que esperábamos. Es una buena base para empezar a trabajar y mejorar”.
En un año donde la gestión eléctrica puede decidir carreras enteras, empezar sin sobresaltos es mucho más que un detalle estadístico.
¿Y cómo se sienten estos coches?
Más allá del orden competitivo, la otra gran incógnita es la sensación al volante. Y ahí el cambio ha sido profundo. “Está mejorando”, admitió Leclerc. “Pero el punto de partida era extremadamente diferente a todo lo que había conducido en mi carrera”.
El monegasco reconoce que estos coches tienen “un poco menos de ataque” que los anteriores, algo que él disfrutaba especialmente en la generación previa. Ahora todo es distinto: más gestión, más sistemas, más decisiones en tiempo real.
“Hay muchísimas cosas nuevas, muchísimos sistemas diferentes que nosotros como pilotos necesitamos entender para extraer el máximo rendimiento. Hay mucho trabajo por delante, pero está mejorando”. La Fórmula 1 de 2026 no solo exige coches nuevos. Exige pilotos capaces de reinterpretar su manera de correr.
Queda una semana más de test. Más datos. Más máscaras. Más declaraciones cruzadas. Nadie quiere empezar el año con la presión de ser favorito. Pero las pistas empiezan a acumularse. Según Leclerc, el primer mapa está dibujado: Red Bull y Mercedes delante; Ferrari —junto a McLaren— persiguiendo de cerca. Con una brecha que, por ahora, no parece insalvable.
Y en una Fórmula 1 donde el potencial puede esconderse en un simple ajuste eléctrico, quizá el verdadero orden aún esté guardado en el último botón del volante.
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