
Justo al cumplirse 34 años de la última tragedia fatal en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York (LGA), un nuevo incidente enlutó ese concurrido terminal, el 3ero más transitado en el área triestatal, operativo desde el año 1929.
El 22 de marzo de 1992 el vuelo 405 de USAir con destino al Aeropuerto Internacional Cleveland Hopkins en Cleveland (Ohio) se estrelló durante el despegue en LaGuardia debido a la formación de hielo en sus alas. De las 51 personas a bordo, 27 perdieron la vida.
Exactamente 34 años después, la noche del pasado domingo 22 de marzo un avión CRJ-900 que operaba el vuelo 8646 de Air Canada Express procedente de Montreal colisionó durante el aterrizaje con un camión de bomberos. Ambos pilotos fallecieron después de que la aeronave sufriera daños sustanciales en la parte delantera. De los 72 pasajeros y 4 miembros de la tripulación, 41 fueron trasladados al hospital, algunos con heridas graves. Los dos oficiales que se encontraban en el camión de bomberos también fueron hospitalizados, pero su estado era estable. A raíz de esta colisión el Aeropuerto LaGuardia permaneció cerrado hasta las 2:00 p.m. del día siguiente.
También el 25 de marzo de 1997 la torre de control autorizó el aterrizaje de un avión de 22 asientos y a la vez dio luz verde a un camión de mantenimiento que trabajaba en las luces de la pista. La aeronave chocó contra el camión y sufrió daños considerables, pero todos los ocupantes resultaron ilesos. Dos electricistas que se encontraban dentro huyeron al ver que el avión se acercaba y el camión se averió, recordó ABC News.
Otras curiosidades históricas en LGA
Curiosamente el 11 de septiembre de 2001, justo antes de los mayores ataques terroristas en la historia de EE.UU., el vuelo 007 de Midwest Airlines estuvo involucrado en una situación de riesgo de colisión en al aire con el vuelo 175 de United Airlines durante la fase de aproximación, lo que provocó dos descensos muy rápidos y pronunciados. Cuatro personas sufrieron heridas leves y la aeronave reportó daños menores. El vuelo aterrizó sin incidentes en LaGuardia unos minutos más tarde. En tanto, el vuelo 175 en ruta Boston-Los Ángeles fue uno de los 5 secuestrados por al-Qaeda esa mañana y luego estrellado contra la Torre Sur del WTC en el Bajo Manhattan, con 65 personas a bordo.
Otro episodio en la historia de LGA tuvo un final legendariamente heroico y feliz: el llamado “milagro del Hudson”. Sucedió el 15 enero de 2009, con un avión de US Airways que acabada de despegar con destino a Charlotte (Carolina del Norte) presentó una falla en ambos motores tras embestir una banda de gansos.
Sin poder reiniciar los dañados motores con 150 pasajeros -incluyendo dos bebés- y 5 tripulantes, el avión estaba volando sobre Manhattan, ciudad densamente poblada. El Airbus perdía altura, había que salir de allí y el tiempo escaseaba. En el descenso, cuando la nave ya se ubicaba a sólo 300 metros sobre el puente George Washington, el comandante Chesley Sullenberger y su copiloto Jeff Skiles tomaron la decisión que salvaría las vidas de todos: amerizar sobre el río Hudson, entre Manhattan y Nueva Jersey.
Pudieron hacerlo, en unos segundos que se hicieron eternos a bordo. Finalmente el avión casi surfeante frenó a la altura de la calle 48 de Manhattan, con todos los ocupantes ilesos. Pero aún había que abrir las puertas y abandonar la aeronave, sin inundarse ni hundirse. El alto tráfico naviero, que antes era una amenaza, ya para entonces se transformó en una ventaja, porque muchos ferris y remolcadores acudieron de inmediato al rescate, en medio de una gran sorpresa de ver a un avión en el río, con temperatura de 20 grados F (-6C).


