La actualización de la guía alimentaria de Estados Unidos introduce modificaciones en políticas públicas, programas escolares y mercados internacionales. El documento prioriza alimentos mínimamente procesados y restringe el consumo de ultraprocesados y azúcares añadidos para reducir la incidencia de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión y obesidad, las cuales generan costos elevados para los sistemas de salud y afectan la productividad económica.
El modelo anterior se basaba en alimentos ultraprocesados debido a su larga vida útil y producción masiva. La nueva guía promueve reformas en la industria alimentaria, incluyendo la reformulación de productos, reducción de sodio y azúcar, y mayor transparencia en el etiquetado. Además, fortalece la demanda de frutas, vegetales y proteínas locales, reorientando cadenas agropecuarias y el gasto farmacéutico hacia la prevención.
En República Dominicana, donde el 75% de la población presenta obesidad y enfermedades asociadas, se han implementado medidas alineadas con este enfoque. El Ministerio de Salud Pública, bajo la dirección de Víctor Atallah, ha promovido campañas para fomentar una alimentación basada en alimentos frescos. El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) modificó el menú escolar, eliminando jugos y incluyendo frutas frescas, además de restringir la venta de ultraprocesados en instituciones educativas.
En el ámbito legislativo, proyectos de ley para implementar etiquetado frontal de advertencia e impuestos a bebidas azucaradas han enfrentado resistencia en el Congreso dominicano. Estos debates reflejan la tensión entre intereses económicos de sectores productivos y las políticas de salud pública. Expertos indican que una adopción integral del modelo podría reducir el gasto sanitario futuro, impulsar la producción agropecuaria local y transformar los patrones de consumo, siempre que los alimentos saludables sean accesibles para la población.
El ministro Atallah ha señalado que estas acciones buscan evitar que las campañas de prevención queden en discursos mientras el mercado continúa promoviendo hábitos contrarios a la salud. Analistas indican que la nueva guía alimentaria responde a un sistema que ha demostrado ser insostenible en términos sanitarios y económicos.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


