Tras las conversaciones mantenidas el pasado fin de semana en el Gran Premio de Australia, la Fórmula 1 se había fijado un plazo de 10 días para tomar una decisión final sobre el destino de los grandes premios de Bahrein y Arabia Saudí de abril, un calendario marcado en gran medida por la logística del transporte de carga hacia el Golfo mientras la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue extendiéndose por la región.
Las dos carreras árabes están emparejadas para optimizar la compleja logística de la F1, por lo que sería difícil celebrar una y no la otra, aunque se entiende que existía cierta esperanza de poder salvar de alguna manera la prueba de Yeda.
Parte del material de los equipos y de Pirelli ya se encuentra en Bahrein, ya que nunca abandonó el país tras los test de pretemporada. Pero con la carrera programada para el 12 de abril, eso significa que el resto del material tendría que empezar a enviarse de forma inminente. Salvar la carrera de Arabia Saudí también implicaría que el personal pudiera viajar a Bahrein para trasladar parte del material a través de la frontera.
Ese plazo, inmediatamente después del Gran Premio de China de este fin de semana, está ahora a la vuelta de la esquina y no hay esperanza de que la F1 pueda cumplirlo.
A fecha de viernes 13 de marzo
Lando Norris, McLaren, F1 Chinese GP
Photo by: Peter Fox / Getty Images
En el momento de escribir estas líneas, la noche del viernes, la violencia en la región ha continuado e incluso se ha intensificado. El jueves Irán atacó depósitos de combustible y petróleo en Bahrein, dos semanas después de haber golpeado el cuartel general de la Quinta Flota de la Marina estadounidense en el estado del Golfo, a pocos kilómetros del centro de Manama y muy cerca del aeropuerto.
El transporte marítimo internacional a través del estratégico estrecho de Ormuz también se ha visto gravemente afectado, con informes de buques atacados frente a la costa de los Emiratos Árabes Unidos y cerca de la ciudad portuaria iraquí de Basora. El tráfico aéreo también sigue muy afectado, con todas las operaciones de vuelo en el Aeropuerto Internacional de Bahrein actualmente suspendidas, aunque los aeropuertos saudíes de Yeda y Riad funcionan en gran medida con normalidad.
Desde que el conflicto comenzó el 28 de febrero con la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, en un ataque de Estados Unidos, no ha habido tregua en las hostilidades ni tampoco una idea clara de cuánto podría prolongarse el conflicto. Esa incertidumbre está a punto de obligar a la dirección de la F1 a tomar una decisión, ya que varios informes indican que ambas carreras serán canceladas.

Según ha podido saber Motorsport.com que la decisión final se anunciará en las próximas 48 horas. Siga nuestras actualizaciones en directo de la F1 durante el fin de semana mientras cubrimos la situación.
Por qué sustituir Bahrein y Arabia Saudí nunca iba a tener sentido
Foto de: Sam Bagnall / Sutton Images via Getty Images
La pérdida de ambas carreras del calendario de 2026 significa que no habrá Fórmula 1 en abril, lo que abre un paréntesis de seis semanas entre las rondas de Japón y Miami.
Los primeros informes sugerían que la F1 podría simplemente organizar un par de sustituciones de emergencia en Europa, como hizo con gran eficacia durante la época del COVID. Sin embargo, como ya se informó previamente aquí, eso no sucederá porque no tiene mucho sentido desde el punto de vista logístico ni comercial.
La primera carrera europea de 2026 está actualmente programada para el 7 de junio, cuando la F1 llega a las calles de Mónaco. Añadir carreras de última hora siete u ocho semanas antes en circuitos como Portimao o Imola provocaría un enorme quebradero de cabeza logístico tanto para la F1 como para la FIA y para el promotor local.
Los promotores tendrían que organizar acuerdos de emergencia con las autoridades locales y reunir un equipo mínimo para operar el circuito, cuando las exigencias de un gran premio de F1 en la actualidad requieren casi todo un año de planificación.
Luego está la cuestión de la venta de entradas, que sería complicada de organizar y promocionar con tan poco margen. Con pocos clientes de pago, habría poco incentivo para que cualquier promotor pagara un canon de organización que justificara todas esas complicaciones.
Aunque no se conocen los acuerdos que la dirección de la F1 ha alcanzado con los organizadores de Bahrein y Arabia Saudí, perder esas dos carreras —que pagan tasas de organización muy por encima de los 100 millones de euros combinados— supondrá inevitablemente un golpe financiero y también afectará a los ingresos de los equipos. Pero, como dijo el CEO de McLaren, Zak Brown, en Australia: “Creo que, dado lo que está pasando, no nos preocupa si tiene un pequeño impacto financiero”.
Pero, como se ha explicado, ese dinero tampoco podría recuperarse con sustituciones a corto plazo. Quizá sería diferente si el número total de carreras de 2026 bajara de 22, que es el mínimo que la F1 debe celebrar para cumplir con sus contratos televisivos. Pero incluso sin Bahrein y Arabia Saudí, la F1 seguirá alcanzando ese número este año.
Y aún hay mucho tiempo para que el campeonato valore las carreras de final de temporada en Qatar y Abu Dhabi, así como cualquier plan de contingencia.
Hablando el jueves, el siete veces campeón del mundo Lewis Hamilton dijo que confía en que el jefe de la F1, Stefano Domenicali, “hará lo correcto para todos nosotros”.
Ahora parece muy probable que la F1 se vea obligada a tomar una decisión de todos modos, mientras la oscuridad en Oriente Medio sigue extendiéndose.
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