SANTIAGO.- El Primer Tribunal Colegiado del distrito judicial de Santiago dictó sentencia absolutoria a favor de Daneris Antonia Pérez Espinal y su sobrino, Fabricio Antonio Báez Pérez, imputados por presuntamente planificar y financiar el asesinato del esposo de la acusada, hecho ocurrido en septiembre de 2020 en Tamboril. El tribunal determinó que las pruebas presentadas no eran suficientes para sustentar una condena, dejando libre a ambos acusados de los cargos por complicidad solicitados por el Ministerio Público, que había pedido 20 años de prisión.
El caso se remonta al 18 de septiembre de 2020, cuando Julio César Rodríguez Paula, de 68 años, y su esposa, Daneris Antonia, de 64, fueron atacados a tiros mientras se desplazaban a baja velocidad en una yipeta por la calle Palmar de Canca La Piedra, en Tamboril. Rodríguez Paula falleció en el lugar a causa de múltiples heridas de bala, mientras que su esposa resultó con una lesión de proyectil en un brazo y recibió atención médica en un centro privado de Santiago.
El ataque fue perpetrado por un hombre identificado como Giancarlos Acosta, alias “Café”, quien disparó desde una motocicleta contra la pareja, provocando varios impactos en la yipeta Honda CRV blanca, placa G316795. En la escena, la policía colectó un casquillo calibre 9 milímetros, y el caso fue investigado por el Ministerio Público y la Policía Nacional.
Daneris Antonia Pérez Espinal y su sobrino fueron arrestados inicialmente bajo la sospecha de haber planificado el crimen y de haber facilitado recursos para contratar al sicario. Su detención se realizó tras la audiencia del juicio de fondo contra Giancarlos Acosta. Sin embargo, tras el análisis de las evidencias, el tribunal concluyó que no existían pruebas contundentes que los vincularan directamente con el asesinato de Julio César Rodríguez Paula.
El proceso judicial por la ejecución material del homicidio continúa abierto contra Giancarlos Acosta, mientras que la absolución de la esposa y el sobrino marca un cierre parcial para los familiares de las víctimas en cuanto a las acusaciones de complicidad. Este caso destaca por la complejidad de la investigación, la violencia del ataque y la atención mediática que cobró desde 2020 hasta la reciente sentencia absolutoria.


