Este viernes en Damasco, en un discurso pronunciado después de la oración del Eid al Fitr que marca el fin del Ramadán, el presidente sirio Ahmad al-Charaa ha afirmado que está trabajando para proteger a su país de la guerra que asola … la región. «Lo que está sucediendo ahora», declaró, «es un acontecimiento histórico trascendental y sin precedentes. (…) Estamos sopesando nuestras acciones con extrema precisión y trabajando para alejar a Siria de cualquier conflicto. Es importante recordar que Siria siempre ha sido escenario de conflictos y luchas durante los últimos 15 años e incluso antes, pero hoy está de acuerdo con todos los países vecinos, tanto al nivel regional como al nivel internacional, y expresa su plena solidaridad con los países árabes».
Esta declaración se produce después de unos ataques aéreos israelíes contra infraestructuras del ejército sirio en la región de Sweida, en el sur del país, esa misma mañana. Según el comunicado israelí, los ataques se produjeron «en respuesta a ataques contra civiles drusos», dado que, como afirmó el ministro de Defensa Israel Katz, «el mensaje al régimen sirio es claro e inequívoco: Israel no permanecerá impasible y no permitirá que nadie dañe a los drusos».

Cabe recordar que el año pasado, los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno sirio y las milicias drusas locales provocaron más de mil muertos entre esta minoría muy presente en esta región.
A pesar de este ataque israelí en Siria, Ahmad el Charaa no dudó en destacar que su país ha entrado en «una nueva fase, transformando a Siria de una zona de conflicto en un actor influyente para la estabilidad y la seguridad». Para convencer al público de esta nueva era, no se limitó a cuestiones de seguridad, sino que abordó cuestiones económicas en el mismo discurso, anunciando un presupuesto estatal para 2026 de «aproximadamente 10.500 millones de dólares » (casi el triple que el de 2025). El líder de Damasco también predijo que el PIB debería alcanzar «entre 60.000 y 65.000 millones de dólares», especificando que la economía podría volver a sus niveles de 2010, antes del inicio de la guerra civil siria.
Las palabras del presidente Ahmad Al Charaa cobran aún mayor relevancia dadas las acusaciones que circulan desde hace varios días sobre una posible presión ejercida por los Estados Unidos e Israel sobre Damasco para incitarla a un enfrentamiento militar con Hizbolá en el valle de la Bekaa, una región oriental del Líbano fronteriza con Siria.
De hecho, según Washington y Tel Aviv, el presidente sirio posee información valiosa sobre la ubicación de los misiles de la milicia chií, ya que durante el gobierno de Bachar al-Asad, las transferencias de armas eran supervisadas por oficiales sirios. Al parecer, Al Charaa se negó, con el apoyo de Qatar, Egipto y Turquía. No obstante, la concentración de tropas en la frontera entre Líbano y Siria es observada con preocupación por los libaneses, en particular por los chiítas, a quienes la perspectiva de una entrada de Siria en la guerra, especialmente a través de una incursión en el territorio libanés, les aterra.


