La maquinaria de propaganda de la República Islámica ha instrumentalizado la posición oficial del Gobierno de España respecto al conflicto en Oriente Próximo. La agencia de noticias estatal Tasnim, controlada por la Guardia Revolucionaria, ha difundido en sus canales oficiales la imagen del presidente … español, Pedro Sánchez, acompañada de un mensaje que capitaliza y agradece su rechazo a la ofensiva militar. «El presidente del Gobierno español sostiene que esta guerra es ilegal, y nosotros también lo decimos», reza el cartel, publicado en inglés y persa.
Además, junto a la publicación, la agencia ha emitido un mensaje en persa de amenaza: «Inscripciones en misiles que pronto serán lanzados hacia los territorios ocupados».
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel ha publicado el vídeo en el que aparece un iraní pegando el cartel con un ataque hacia el presidente del Gobierno español: «El régimen de los mulás de Irán te lo agradece poniendo tus palabras en los misiles que dispara contra civiles en Israel y el mundo árabe. ¿Qué se siente al saber que tu rostro y tus palabras aparecen en esos misiles? Tenga en cuenta que Europa, incluida España, está al alcance de estos misiles».
Este mensaje de ataque israelí y de agradecimiento iraní al presidente Sánchez se debe a que ha manifestado una posición antibelicista respecto a la guerra de Irán: «La pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España. La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz».
Sin embargo, esta lectura del conflicto no ha gustado en la Casa Blanca y va directamente en contra de los intereses del presidente estadounidense, Donald Trump, quien solicitó ayuda de la OTAN para reabrir el estrecho de Ormuz. Por este circula alrededor del 20% del petróleo mundial y su bloqueo ha provocado un incremento en el precio que ha afectado a todo el mundo.
Además, este choque institucional se ha acentuado con la negativa de Sánchez a que las bases de Rota y Morón, en territorio español, puedan ser utilizadas por cazas de las Fuerzas Aéreas estadounidenses que participen en la ofensiva contra Irán. Esto ha provocado que Trump acuse a España de ser un «socio terrible» y ha forzado a que el presidente de EE.UU. deba buscar otras bases como las de Italia o Reino Unido.
La Unión Europea, de la mano de la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, y en línea con Sánchez, manifestó que esta «no es la guerra de Europa» y cerró la puerta a participar activamente. Aunque reconoció que «los intereses de Europa están directamente en juego» y apuntó a una solución diplomática. De esta forma, crece la fractura entre la Administración Trump, que responsabiliza a Europa de haberse beneficiado a su costa, y la UE, que ha descartado ayudar a conseguir militarmente los objetivos de Trump en Oriente Próximo.


