Irán implementa una estrategia militar conocida como ‘defensa hacia adelante’, que consiste en el uso de grupos aliados en la región para evitar conflictos directos en su territorio. Este enfoque responde a limitaciones estructurales, como una fuerza aérea compuesta mayoritariamente por aeronaves de la década de 1970, lo que limita su capacidad en un enfrentamiento convencional contra Israel o Estados Unidos.
Grupos como Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen y milicias en Irak y Siria desempeñan roles estratégicos específicos. Hezbolá actúa como fuerza disuasoria en la frontera norte de Israel, mientras que los hutíes ejercen control sobre rutas comerciales clave en el Mar Rojo. Las milicias en Irak y Siria garantizan un corredor terrestre que conecta Irán con el Mediterráneo.
El origen de esta estrategia se remonta a la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, periodo en el que Irán enfrentó aislamiento internacional. Esta red de aliados le permite influir en la dinámica regional y consolidar su posición en Medio Oriente.
Israel ha respondido con operaciones encubiertas, incluyendo ataques selectivos y sabotajes contra infraestructura logística iraní. Desde 2025, su estrategia se centra en debilitar la capacidad operativa de estos grupos mediante acciones dirigidas a nodos estratégicos dentro de Irán, con apoyo de Estados Unidos.
Esta dinámica convierte a países como Líbano, Yemen y Siria en escenarios de conflicto regional. Irán ha fortalecido su posición estratégica, aunque su modelo depende de los recursos y territorios de sus aliados.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

