Factores geopolíticos detrás del conflicto Irán-Israel en Medio Oriente

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El conflicto entre Irán e Israel en 2026 se enmarca en una disputa por la hegemonía regional, más que en diferencias religiosas. Hasta 1979, ambos países mantuvieron una relación estratégica, con colaboración entre el gobierno del sha Mohammad Reza Pahlavi en Irán y el de Golda Meir en Israel, pese a divergencias doctrinales.

La Revolución Islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini alteró la postura iraní. Irán, como Estado persa y chií en una región mayoritariamente árabe y suní, adoptó la causa palestina como herramienta para consolidar su influencia política. La retórica antiisraelí surgió como mecanismo de legitimación interna, sin base teológica.

Israel prioriza mantener su superioridad estratégica en un entorno geopolítico adverso. La posibilidad de un Irán con capacidad nuclear representa un riesgo para su ventaja disuasiva. Irán, por su parte, promueve un proyecto de soberanía independiente, rechazando la influencia de Estados Unidos, lo que genera tensiones con Washington y sus aliados.

La competencia por el poder regional persistiría incluso con sistemas laicos y democráticos. Israel ha integrado la amenaza iraní como eje central de su doctrina de seguridad, mientras Irán enfrenta desafíos internos al priorizar su proyección externa sobre demandas sociales.

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La religión actúa como instrumento de movilización, pero el conflicto se centra en el control de recursos, rutas comerciales e influencia política. La postura independiente de Irán y su negativa a alinearse con potencias extranjeras han generado fricciones con Occidente, que aplica criterios selectivos al tolerar otras teocracias cuando convienen a sus intereses.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**