En tan solo 24 horas, Donald Trump pasó de anunciar su intención de empezar a reducir las operaciones militares a lanzar un ultimátum a Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz, ruta vital por la que pasa el 20 por ciento del petróleo … mundial. El presidente de Estados Unidos dio 48 horas a los iraníes, de lo contrario está preparado para «arrasar» las plantas de energía del país. Las autoridades del régimen le recordaron que Ormuz sólo permanece cerrado para los enemigos y rechazaron el ultimátum. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y uno de los pesos pesados del actual régimen, advirtió que los ataques anunciados por Trump significarían que «las instalaciones energéticas y petroleras en toda la región serán consideradas objetivos legítimos y serán destruidas de forma irreversible». El resultado, adelantó en su perfil de X, «será un aumento del precio del petróleo mundial».
La guerra vive su cuarta semana y ya deja más de 2.000 muertos, la mayoría en Irán y Líbano. Las cosas no parecen marchar como esperaba Trump, el régimen no ha colapsado, los precios del petróleo y gas se han disparado y, en lugar de tranquilizar a los mercados, cada mensaje de la Casa Blanca les hace temblar. La semana pasada, el presidente advirtió a Israel contra el ataque a instalaciones energéticas iraníes para evitar una escalada de represalias y ahora está dispuesto a arrasarlas.
Irán no da un paso atrás y, en caso de ataque a su infraestructura, apeló de nuevo al ojo por ojo, a la estrategia de reciprocidad. Ebrahim Zolfaghari, portavoz militar iraní, adelantó que apuntarán a infraestructuras en la región utilizadas por Israel, Estados Unidos y sus aliados, incluyendo «combustible, energía, tecnología de la información y desalación». Zolfaghari añadió que Ormuz se cerraría «completamente» hasta que se reconstruyan las centrales eléctricas iraníes dañadas.
Desde Teherán insisten en que el paso está «abierto para todos», excepto para los enemigos de Irán. Desde el inicio de la guerra, han cruzado por Ormuz barcos de China, India o Pakistán. El miembro del Parlamento Alaeddin Boroujerdi declaró en una intervención en una televisión oficial que «algunos de los barcos que pasan pagan una tasa de dos millones de dólares» (1,7 millones de euros al cambio) y justificó el pago de este peaje porque «la guerra tiene costes».
Irán no da un paso atrás y, en caso de ataque a su infraestructura, apeló de nuevo al ojo por ojo, a la estrategia de reciprocidad
Consultado sobre los posibles objetivos de los bombardeos de Trump si no logra la apertura de Ormuz, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, dijo que «nunca descartaría nada para el presidente», ni siquiera la opción de atacar la central nuclear de Busher, situada al sur del país.
Netanyahu pide ayuda
El ultimátum de Trump no parece que vaya a funcionar con un enemigo que ha perdido a base de asesinatos selectivos a gran parte de los altos cargos de la era de Alí Jamenei, defensor de una estrategia de «ni guerra directa, ni negociación desde la debilidad». Los nuevos dirigentes forman parte de una generación más radical que no cederá ante un Trump que ya les ha engañado antes rompiendo el pacto nuclear en 2018 o atacándoles en plenas negociaciones en junio y febrero.
El cruce de amenazas se produjo en una jornada marcada por las consecuencias de los impactos de misiles en Dimona y Arad, localidades de Israel cercanas al reactor nuclear. Unas 175 personas resultaron heridas, al menos diez de ellas graves, pero no hubo víctimas mortales. El escudo antimisiles volvió a demostrar que no es infalible ante los ataques diarios de Irán y las autoridades recordaron a los ciudadanos la importancia de acudir a los refugios o habitaciones de seguridad cuando suenan las alarmas.
Aspecto de un edificio en Arad, en el sur de Israel, tras recibir el impacto de un misil iraní.
(EP)
Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, inspeccionó los daños en Arad y, en mitad de los edificios destruidos dijo que «es el momento de que los líderes del resto de países se unan a nosotros. Israel y Estados Unidos están actuando por todo el mundo». El Ministerio de Exteriores de Israel, país acusado de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia por su operación en Gaza, con más de 70.000 muertos, calificó de «puro terrorismo» el uso de misiles contra población civil.
«Es el momento de que los líderes del resto de países se unan a nosotros. Israel y Estados Unidos están actuando por todo el mundo»
Benajamin Netanyahu
Primer ministro israelí
El mensaje de Netanyahu a los líderes mundial para unirse a la guerra sonó como el enviado antes por Trump y reforzó la sensación de que las cosas no marchan como esperaban. El primer ministro israelí recordó el ataque de Irán con misiles a la base Diego García, situada a 4.000 kilómetros, lo que mostró que Europa también está en el radio de acción de los proyectiles iraníes.
Sin puentes al sur del Líbano
Irán resiste por ahora y su grupo aliado en Líbano, Hizbolá, combate en el sur del país y lanza cada día cohetes a Israel. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, trasladó la estrategia empleada en Gaza a este frente y ordenó a sus soldados acelerar la demolición de viviendas en «pueblos de primera línea» para eliminar amenazas a las comunidades israelíes. Un modelo empleado en ciudades de la Franja como Rafah.
El Ejército también recibió instrucciones de destruir todos los puentes sobre el río Litani, que, según dijo, eran utilizados para «actividad terrorista». La orden se cumplió de inmediato y los militares volaron el puente de Qassmiye, infraestructura clave en la carretera principal que une Beirut con Tiro. Israel justifica estos ataques alegando que Hizbolá utiliza los puentes para mover combatientes y armas, pero son rutas clave para una población civil cada vez más aislada. El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó la estrategia de Israel de «castigo colectivo que viola el derecho internacional humanitario». La invasión terrestre a gran escala parece inminente.


