A casi tres semanas de que Estados Unidos, en colaboración con Israel, comenzó a bombardear varios puntos de Irán, la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) amenazó con atacar parques, zonas recreativas y destinos turísticos en todo el mundo.
De acuerdo con la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos con sede en Irán, desde el 28 de febrero, al menos 1,262 civiles iraníes, incluidos 200 niños, han muerto a consecuencia de los bombardeos estadounidense.
Sin embargo, lo más delicado del asunto es que Ali Jameneí, líder supremo iraní, también perdió la vida como parte de la ofensiva militar estadounidense.
A partir de ese momento, el conflicto bélico escaló con implicaciones para el resto de los países vecinos de Irán al verse sorpresivamente atacados, en tanto que el estrecho de Ormuz fue cerrado a la navegación impidiendo el tránsito de buques cargados de petróleo y mercancías con destino sobre todo a Europa.
El daño ocasionado por estos incidentes ha tensado al Medio Oriente y al resto del mundo, pues varios de los ataques iranís fueron realizados a través de sofisticados drones en bases militares estadounidenses establecidas en países árabes.
Aunque el presidente Donald Trump ha tratado de minimizar al conflicto e incluso afirma tener a Irán con un pie en el cuello y a punto de rendirse, en un nuevo capítulo de esa guerra, el general Ali Mohammad Naini, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), emitió una estremecedora declaración al periódico estatal Irán.
“Estamos produciendo misiles incluso en tiempos de guerra, lo cual es asombroso, y no hay ningún problema particular con el almacenamiento. Irán atacará los parques, zonas recreativas y destinos turísticos de sus enemigos”, expresó.
Horas más tarde, la televisión estatal iraní informó que Naini murió en un ataque aéreo poco después de la publicación de sus comentarios.
Posteriormente, a través de un comunicado, el ayatolá Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo de Irán y quien todavía no ha aparecido públicamente, advirtió que a los enemigos de Irán hay que arrebatarles su “seguridad”.
Al respecto, el gobierno estadounidense asegura haber destruido el cuartel general de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo cual —en teoría— implicaría un severo golpe a su departamento de inteligencia militar.
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